sábado, 30 de junio de 2012

Amigos y Amantes; Cap 21.

—¿Qué diablos crees que estás haciendo? —le gritó Miley a Liam cuando la soltó—. ¿Es que te has vuelto loco?
Liam al menos tuvo la decencia de mostrarse avergonzado.

—El no te ama, Miley, no del modo que tú quieres.

La joven cerró los ojos con fuerza. Era increíble, se dijo, que los seres humanos, al estar dolidos, fueran capaces de decir siempre lo que más daño podía hacer a los demás.

—Liam. por favor, no sigas.
—No. tengo que decírtelo, porque es necesario que abras los ojos a la realidad. ¿Crees que me habría dicho que tenía el camino libre si te amara tanto como piensas? ¿Harías tú eso si estuvieses en su lugar?, porque deja que te diga que yo no. No lo haría jamás.

Miley volvió a abrir los ojos, mirándolo espantada, y se apartó de él sacudiendo la cabeza. Ya había escuchado bastante, pero Liam no parecía ser de la misma opinión.

—Si lo dejaras no iría tras de ti, y lo sabes. Si le importaras de verdad, ¿no crees que me lo habría dejado claro, que habría peleado por ti?

Miley no quería creerlo, pero Nick se había comportado de un modo extraño momentos antes, cuando habían estado bailando, diciéndole que tendría que saber que quería que fuera tras ella.

—¿Y cuánto crees que duraría lo suyo, Miley?, porque los dos sabemos que Nick no ha logrado tener una relación de más de un mes en todos estos años. Sencillamente, es incapaz.

¡No!, gritaba el corazón de la joven, ¡era mentira, todo mentira! Cuando a Nick le importaba algo, se entregaba en cuerpo y alma, como había querido a sus padres, como hacía con todas aquellas cruzadas en las que siempre andaba embarcado. Y ella necesitaba que se entregara a ella del mismo modo, sin reservas, con toda la pasión que le había demostrado.

—Acabarás haciéndote daño y sola, Miley, y yo no quiero que eso ocurra.

La joven se volvió hacia él con una mirada dura y fría, una mirada que Liam no había visto jamás en sus ojos verdes.

—Cállate, no voy a escuchar una palabra más. Lo que haga con mi vida ya no es asunto tuyo. Dejó de serlo cuando traicionaste mi confianza. Yo superé aquello, y ahora tú tendrás que aceptar que ya no siento nada por ti. Lo quieras o no. Y ruega por que Neave no se entere de esto.

Miley dejó escapar un suspiro tembloroso, y se quedó mirando a Liam. Probablemente no volvería a verlo jamás. Una mezcla de rabia y lástima la invadió.
Había llegado el momento de cerrar ese capítulo de su vida.

—Si yo fuera tú, iría corriendo a su lado, y le mostraría todo el amor y atención que pudiera. No te la mereces.
—Miley, escucha…
—No, escúchame tú, Liam —lo cortó ella, dando un paso más hacia él—. Ya has pasado bastante tiempo compadeciéndote de ti mismo. Cualquiera daría lo que fuera por haber podido tener las oportunidades que tú has tenido, pero para ti eso nunca ha tenido ningún valor. Sal de mi vida, Liam, no quiero volver a verte. No va a haber una segunda oportunidad, y hazte a la idea de que nunca la habrá.

                                                        ***

Nick estaba a punto de ser «subastado» cuando Miley llegó a los escalones que subían al escenario. Le dirigió una sonrisa de ánimo, pero él no se la devolvió. La joven se quedó mirándolo confusa. Trató de leer en su rostro, pero era como si se hubiese cerrado a ella.

—A por ellas, Jonas —le dijo el encargado del sonido, aún entre bastidores.

Nick frunció los labios y se enderezó, caminando hacia el escenario sin volverse a mirar a Miley. Aquello era lo último que le apetecía hacer después de lo que había presenciado, pero estaba tan dolido que decidió dar a la joven un poco de su propia medicina.

—Señoras —saludó al colocarse bajo el foco, esbozando su sonrisa más seductora—, me parece que las presentaciones sobran. ¿A quién puedo tentar para pasar conmigo una cita en la que disfrutará de toda mi atención?

En un gesto que casi pareció ensayado, se quitó la chaqueta y se la colgó sobre un hombro, desanudando a continuación el moño.

—¿A quién de ustedes, damiselas, le gustaría pasar una noche conmigo?

Unas cuantas mujeres se habían ido acercando al escenario, como hipnotizadas.

—¡Cincuenta libras! —gritó Delta Goodrem.

Nick le dirigió una sonrisa forzada.

—Delta, por favor, tú, de entre todas las presentes, deberías saber que valgo mucho más que eso. Vamos, señoras, ¿cuánto pagarían por mí?

Otra voz surgió de entre el público:

—¡Setenta!
—¿Por tener toda mi atención? —espetó Nick, desabrochándose los primeros botones de la camisa—. ¿No les parece que valgo algo más que eso?
—¿Y cómo sabemos que vales más que eso, Nick? —lo increpó Delta, alzando la barbilla y dirigiéndole una sonrisa insolente.

Nick enarcó una ceja y torció el gesto
.
—Bueno, si hay dudas, tal vez debería demostrarles que valgo mucho más que setenta libras.
—¿Qué diablos estás haciendo? —le siseó Miley entre bastidores. Pero Nick la ignoró.
—Nicole, ¿dónde estás? ¿No está Nicole Anderson entre las asistentes?

Miley lo miró con los ojos como platos.

—¡Jonas!

En ese mismo momento Nicole estaba siendo empujada por unas amigas hacia el escenario.

—¡Ah, ahí estás, Nicole! —exclamó Nick, ayudándola a subir al escenario.

La joven se colocó a su lado, roja como una amapola y sonriendo con timidez, sin saber qué se esperaba de ella.
Miley no podía comprender qué estaba tramando Nick, pero los celos hicieron presa de ella cuando vio que tomaba a Nicole Anderson de la mano, mirándola a los ojos, y le decía con su voz más dulce, hablando al micrófono en su otra mano:

—Nicole, debo decir que estás preciosa esta noche. Te importaría ayudarme a demostrarle a estas encantadoras damas cuál es mi verdadero valor?

Entre el público varias féminas empezaron a jalearla: «¡Hazlo, Nicole!», «¡venga, Nicole!».
¿Hacer qué?, se preguntó Miley angustiada. ¿No se atrevería a…?
Un silencio expectante se apoderó del salón cuando Nick se inclinó hacia Nicole.

—¡Jonas, ni se te ocurra hacerlo! —le gritó.
—¿Hacer qué? —le espetó él con aspereza, girándose un instante hacia ella—. ¿Que no haga lo mismo que has hecho tú?

Y, diciendo eso, Nick se volvió de nuevo hacia Nicole Anderson, la tomó por la barbilla, y comenzó a besarla como si le fuera la vida en ello. De pronto Miley comprendió de qué se trataba todo aquello, por qué él estaba comportándose de aquel modo: había visto a Liam besándola. Se sintió temblar de ira por dentro. ¿Había creído que practicaba un doble juego? ¿Tan poco la conocía? Miley sintió una punzada en el pecho. Nunca hubiera imaginado que Nick pudiera ser capaz de hacerle algo así, pero allí estaba, sobre el escenario, besando a otra mujer delante de ella y de más de cien personas.

—¡Cien libras! —pujó una mujer al fondo de la sala, cuando los labios de Nick se hubieron despegado de los de la sorprendida y azorada Nicole Anderson.
—¡Ciento veinte! —gritó otra.

Miley no lo soportó más. Sacó el monedero de su bolso y salió al escenario
.
—Cincuenta peniques.

Nick se volvió en redondo.

—¿Qué has dicho?
—Cincuenta peniques —repitió Miley esforzándose por contener las lágrimas—. Eso es todo lo que vales ahora mismo —le dijo arrojando la moneda a sus pies.

Se giró sobre los talones, y echó a correr sin parar hasta que estuvo fuera del hotel.



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Solo les aviso que esta nove ya casi se termina, espero que les haya gustado tanto como a mí :D
Besos!
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2 comentarios:

  1. me encanto sigelaaa plis C:
    me gustarias que viera mi blog alex http://nileylovefor.blogspot.com/

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  2. Amo esta nove!!!!!!!!
    lastima qe pronto se va acabar =,(
    aii ese Nick hace qe me de corajes
    y bn echo Miley tiene dignidad juumm
    Me facino espero el siguente besitos!!!

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