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viernes, 6 de julio de 2012

Amigos y Amantes; FINAL.

—Lo sabías.

Demi observó impertérrita el airado rostro de Nick.

—Sabías que no se había ido con Liam.
—Todo el mundo lo sabía —respondió muy calmada.
—¿Ah, sí?, ¡pues yo no! —le gritó él fuera de sí.
—Bueno, pues ahora ya lo sabes —dijo ella encogiéndose de hombros.
—¿Y dónde ha estado todo este tiempo?
—Tampoco es que sea un gran secreto ni nada de eso —farfulló—. Todo el mundo sabía que se había mudado a su casa.

Nick sintió deseos de estrangularla.

—Pero yo no.
—Bueno, no me lo preguntaste, y te pasaste semanas como un zombi, de casa al trabajo y del trabajo a casa.
—¿Y por qué no me dijo que él la estuvo engañando con otras?
—¿Para qué? ¿Para que fueras a machacarlo? Miley no quería que acabaras en la cárcel —le dijo con una sonrisa.
—Ese canalla… —murmuró Nick sacudiendo la cabeza—.Y pensar que la pobre Neave no sabe nada.

Demi esbozó una sonrisa traviesa.

—Bueno, por eso no hay que preocuparse. Creo que se hizo una pequeña idea de qué clase de hombre es Liam en realidad antes de que se marcharan.

Nick se quedó mirándola boquiabierto.

—¿No le dirías…?

Demi se fingió ofendida.

—¿Por quién me tomas, Jonas? Simplemente le hice saber que Liam me había dicho que quería hablar con ella de algo, antes de que empezara la subasta, y que la esperaba en el pasillo, detrás del escenario.

Nick se rió con ganas por primera vez en varios días.

—¡Dios, Demi, eres terrible!


                                                                   ***


—¿Que Nick ha hecho qué?


Demi se encogió de hombros con aire inocente.

—Sí, va a dejar el trabajo, con quince días de preaviso según he entendido.
—¿Pero por qué?, ¿y qué va a hacer ahora?
—¿Y a ti por qué te importa Nick de repente?
—¡Demi!, ¿cómo puedes decir eso?
—¿Qué? Te lo digo en serio, Miley. ¿No te parece que lo has castigado bastante por lo que hizo? Lo de ir a ese baile con Douglas Booth fue un golpe bajo.
—Yo solo quería darle celos a ese idiota, que se diera cuenta de lo que se está perdiendo, pero no reaccionó. Bueno, sí reaccionó, pero no como yo quería —aclaró al ver que su amiga enarcaba una ceja.
—Esto se te ha ido de las manos, Miley —murmuró Demi sacudiendo la cabeza—. Nick te quiere, pero es muy orgulloso, y se va porque no soporta verte con otro hombre, ya sea Liam, Booth, o cualquier otro.

Miley sentía deseos de ir a estrangularlo.

—¿Y si me quiere por qué demonios no lo dice? ¿Tanto le cuesta? —masculló irritada, conteniendo lágrimas de rabia—. Además, ¿adonde diablos se supone que piensa ir?
—No sabría decirte. Lo oí decir algo de unos tigres en peligro de extinción en la India o algo así… —Miley había salido disparada hacia la puerta de la tienda—. ¡Eh, Miley!, ¿adonde vas? —pero no trató de detenerla y, cuando la hubo perdido de vista, sonrió triunfal.

                                                        ***

Nick no estaba en la oficina. Miley corrió hacia el embarcadero, y al fin lo vio, con un grupo de turistas que estaban esperando una de las embarcaciones de recreo que recorrían el lago.
Nada más verla, el rostro de Nick se iluminó, y se dirigió hacia ella.


—¡Eh, Cyrus! Estaba esperando que…


Miley no lo dejó acabar.


—¡Pedazo de imbécil! —masculló dándole un débil puñetazo en el pecho—. ¿Qué es eso de que lo dejas?
—No es lo que crees. Yo…

Pero ella no lo estaba escuchando.

—¡No podías quedarte y luchar por mí!, ¿no es cierto? No, el gran Jonas no…
—Espera, si me escucharas un momento…
—Te partirías el cuello por cualquiera de tus nobles causas, pero no eres capaz de mover un dedo por mí, ¿por qué?, ¿por qué? —exigió saber irritada.
—Miley, por favor…

La joven lo miró con ojos relampagueantes.

—¿Por favor qué? ¿Que me calme? ¿Que hablemos de ello en otro sitio? ¿O es que te estoy asustando?
—Miley…
—¿Qué? Vas a irte a la India en otra de tus cruzadas, según me acabo de enterar por Demi —le gritó furiosa—. Y digo yo, ¿por qué viajar tan lejos para matarte cuando yo puedo ayudarte a hacerlo… aquí mismo? —y lo empujó con todas sus fuerzas, haciéndolo caer al agua— Espero que disfruten de la visita. —le dijo Miley con una dulce sonrisa a los turistas, que habían observado la escena confundidos.

Se giró sobre los talones, pero antes de que hubiera dado dos pasos, Nick emergió escupiendo agua y llamándola a gritos.

—¡Miley! ¡Miley, por amor de Dios, espera!

Un turista japonés lo fotografió cuando se encaramó chorreando al embarcadero, entre las miradas divertidas de los demás.

—Pelirrojas… —les dijo Nick esbozando una media sonrisa—, tienen un carácter horrible.

Y salió corriendo tras ella.

—¡Miley!, ¿quieres esperar? —pero ella no se detenía—. ¡Cyrus, por favor! ¡No voy a dejar mi trabajo, ni me voy a ningún sitio!

Miley se paró en seco y se giró hacia él. ¿No lo dejaba? ¿No se iba? Pero Demi había dicho… Nick seguía acercándose jadeante hacia ella.

—Le pedí a Demi que te dijera eso porque no se me ocurría otra cosa para hacerte venir hasta aquí —confesó.

Aquello volvió a enfadar a la joven. ¡Demi la había engañado!, ¡su propia amiga la había engañado! Resopló y siguió andando.

—¿Me has oído? —la llamó él desesperado—. ¡Oh, vamos, Cyrus!, ¿no irás a hacerme hacer esto aquí, verdad?

Miley no estaba dispuesta a prestarse a sus ridículos juegos infantiles. Si quería hablar con ella que la llamara por teléfono, se dijo apretando el paso.
Aquella vez, la voz de Nick sonó más alta y clara todavía:

—¡Miley Cyrus! ¿Querrás casarte conmigo y ahorrarnos más sufrimientos a los dos?

Miley se quedó de piedra. Inspiró profundamente, y se giró para mirarlo.

—¿Y por qué diablos querría hacer algo tan estúpido?

Nick se encogió de hombros y extendió los brazos hacia ella. El peso del agua estaba deformando las mangas de su jersey, y parecía el tierno espantapájaros de El Mago de Oz.

—Porque estoy tan loco por ti que ni siquiera puedo pensar cuando no estás a mi lado.

Miley sintió que el corazón iba a salírsele del pecho, pero se cruzó de brazos en un intento de mantenerse inflexible.

—¿De veras? ¿Y cuándo tuviste esa revelación?
—Pues… supongo que… bueno, más o menos… hace unos doce años.

Miley se quedó boquiabierta, y Nick echó a andar hacia ella mientras los turistas sonreían divertidos.

—Fue exactamente el día de tu cumpleaños.

Miley abrió los ojos como platos.

—¿Cuando cumplí los dieciocho? —Nick asintió, deteniéndose frente a ella.
—Me dijiste que estabas enamorada de Liam, y aun así no podía quitarte los ojos de encima.

En ese momento llegó la embarcación de recreo, pero los pasajeros se negaron a subir ante la perplejidad del patrón, que bajó al embarcadero para ver qué pasaba.

—Me sentía como un canalla, deseándote de aquel modo cuando estabas con Liam —le estaba diciendo Nick a Miley—, pero no podía evitarlo. Después de todo, yo te conocí antes que él.

La joven esbozó una pequeña sonrisa.

—Doce años, Nick… —murmuró—. ¿Todo ese tiempo estuviste enamorado de mí y nunca me dijiste nada?

Nick se encogió de hombros y dio un paso más hacia ella.

—Tú me dejaste —le dijo con una sonrisa—, dos veces si no recuerdo mal. Una de ellas incluso fui detrás de ti. Y no hacía más que pedirte que volvieras, ¿recuerdas?
—Si me hubieras dicho la razón, tal vez hubiera vuelto antes —respondió Miley con suavidad.

Nick le pasó una mano mojada por la mejilla y se miró en sus ojos verdes.

—¿Y por qué volviste, Cyrus?
—Por ti, Jonas, volví por ti —le susurró ella poniendo su pequeña mano sobre la de él—, porque estoy enamorada de ti, porque estaba enamorada de ti desde que nos conocimos, solo que no lo sabía.

Nick sonrió.

—Perdóname, Miley, por haber dudado de ti, pero es que, siendo aquello por lo que más debería haber luchado, eras también lo que más temía perder.

Miley lo abrazó, y permanecieron así un buen rato, hasta que él se apartó un poco de ella para mirarla a los ojos con una sonrisa traviesa.

—Eh, Cyrus, ¿estarías dispuesta a hacer una última apuesta?
—Oh, no, la época de las apuestas se acabó para mí, vaquero.
—De acuerdo… un reto entonces —murmuró Nick— Te reto a pasar el resto de tu vida conmigo.

Una enorme sonrisa se dibujó en los labios de Miley.

—Acepto el reto.

Nick se inclinó hacia ella.

—Mmmm… respecto a aquello de los doce niños…

Miley abrió los ojos como platos.

         —¡Has picado! —se rió Nick. Y aprovechando su distracción, la besó, mientras los turistas prorrumpían en aplausos.



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¿Les gusto la nove? 
Bueno, a mi si!! :')
hahaha, ojala les haya gustado...

Mañana subiré el argumento de una nueva nove, así que estén pendientes chicas :D

gracias por sus comentarios! díganme que les pareció(:
Besos, Ale.

Amigos y Amantes; Cap 24.

La primera vez que Nick volvió a ver a Miley tras el incidente del festival, fue en un baile organizado por el gobierno local. El primer evento público al que se decidía a ir en semanas, y tenía que ir a encontrársela allí… ¡bailando con aquel condenado Booth!
Sin pensar lo que hacía, se dirigió derecho a ellos, abriéndose camino entre las parejas que bailaban, y con los ojos de toda la comunidad fijos en él.

—¿Se puede saber qué diablos estás haciendo aquí? —le espetó a Miley.

La joven y Douglas se detuvieron.

—Creo que lo llaman bailar —masculló ella, enarcando una ceja.

Nick se quedó mirándola, entre atónito y furibundo.

—Déjame tranquila, Nick. No es asunto tuyo lo que esté haciendo o con quién.
—¡Ya lo creo que lo es!
—Escuche, Jonas —le dijo Booth en un tono conciliador—, la señorita le ha pedido que la deje en paz. Me parece que está muy claro que no quiere hablar con usted.

Si hubiera podido, Nick lo habría fulminado con la mirada.

—No se meta donde no lo llaman, Booth, a menos que quiera que le parta los dientes.
—¡Nick!
—Lo digo en serio. Como vuelva a decir otra palabra te juro que lo tumbo aquí mismo —le aseguró Nick. Miró en derredor, ignorando las miradas de los demás asistentes—. ¿Dónde está?
—¿Dónde está quién? —contestó Miley frunciendo el ceño.
—Sabes muy bien a quién me refiero. ¿Dónde está Liam?

Miley se cruzó de brazos y frunció los labios.

—Oh, te refieres al hombre en cuyos brazos prácticamente me echaste. Pues no sé, supongo que estará en Dublín… con su prometida—y girándose hacia Booth, entrelazó su brazo con el de él y le dijo—: Douglas, ¿te importa si vamos a otro sitio? La verdad es que detesto los lugares atestados de gente.

Nick se había quedado paralizado, pero al verla alejarse la agarró por el brazo para retenerla.

—¡Espera un momento! ¿No te fuiste con Liam?

Douglas cometió el error de interponerse entre los dos. Apartando la mano de Nick.

—¿Por qué no la deja tranquila, Jonas? Como le dije antes ella le ha dicho que no quería…

No pudo terminar la frase. Nick le pegó un puñetazo, derribándolo. Hubo algún «¡oh!» entre los asistentes, y la gente empezó a cuchichear.

—¡Por Dios, Nicholas! ¿Qué crees que estás haciendo? —le gritó Miley—. ¿Estás bien, Douglas? —inquirió arrodillándose junto a Booth.
—Se lo advertí —dijo Nick, con la mandíbula tensa mientras se frotaba el puño— ¿Dónde has estado hasta ahora si no has estado con Liam?

Miley ayudó a Douglas a levantarse antes de enfrentarse a Nick.

—Eres un completo idiota, ¿lo sabías? ¿Quién diablos te has creído que eres para venir aquí con exigencias cuando me entregaste a Liam? Por mí puedes irte al infierno, ¿me oyes?
—¡Lo besaste!
—¡Y tú besaste a Nicole Anderson!
—¡Eso fue distinto!
—¡Y un cuerno!

Se quedaron mirándose, retándose con la mirada, hasta que finalmente fue Nick quien decidió que aquella era una batalla perdida.

—Como quieras —masculló furioso—. Quédate con tu donjuán de tres al cuarto —le espetó señalando con la cabeza a Booth, que estaba sujetándose dolorido la mejilla derecha.

Miley no pudo resistirse cuando vio que se daba la vuelta para alejarse en dirección a la salida.

—Oh, y por cierto, ese amigo tuyo al que ibas a entregarme tan caballerosamente…
—¿Qué pasa con él? —inquirió Nick con aspereza, girándose en redondo.
—Que fue él quien fastidió lo nuestro, no yo.
—¿Qué?

Miley estuvo a punto de ablandarse cuando vio la expresión de asombro en su rostro, pero se dijo que ya era hora de que afrontara los hechos.

—Sí, al poco tiempo de que yo empezara a tener dudas sobre nuestra relación me demostró que no estaba equivocada: me engañó no una, sino varias veces. Así que, ¿qué?, ¿todavía crees que soy lo suficientemente masoquista como para volver con él?

Distintas emociones cruzaron por el rostro de Nick.

—Yo… no tenía ni idea, Miley. Lo siento de veras… Si lo hubiera sabido… —balbució sacudiendo la cabeza.

Los ojos verdes de Miley lo miraron sin pestañear.

—Esa es precisamente la razón por la que no te lo dije, porque sabía exactamente lo que habrías hecho.

Y, agachando la cabeza, se dio la vuelta para volver junto a Douglas.

—Miley… —la llamó él. Ella se detuvo y se volvió despacio hacia él— ¿Por qué lo besaste?
—Yo no lo besé —suspiró la joven—, me besó él. Si hubieras esperado diez segundos más, te habrías enterado exactamente de lo que pensaba de él y de ese beso.

La orquesta había empezado a tocar una melodía melancólica, y Nick y Miley se habían quedado en medio de la pista de baile, rodeados por las parejas que giraban, mirándolos con curiosidad.

—He fastidiado lo nuestro, ¿verdad? —murmuró Nick.

Miley tragó saliva.

—Fue esa estúpida apuesta, Nick. Eso fue lo que lo ha fastidiado todo. Tal vez las cosas deberían haberse quedado como estaban.

Hizo ademán de volverse otra vez, pero él la retuvo una vez más por el brazo.

—Miley, espera, por favor… ¿Qué puedo hacer para solucionar esto?

La joven lo miró con tristeza.

—Si todavía no lo sabes, Jonas, no creo que sea yo quien deba decírtelo.

Miley se quedó esperando una respuesta, pero, al ver que no llegaba, se soltó suavemente y se alejó.

martes, 3 de julio de 2012

Amigos y Amantes; Cap 23.


Miley no se había sentido tan vacía en toda su vida. Antes, cuando se había sentido sola, siempre había tenido a su lado a Nick; cuando había estado asustada, allí había estado Nick; cuando se había sentido confundida, allí había estado Nick… ¿Cómo podría seguir viviendo sin él?
Tras recoger sus cosas de casa de Nick se había ido a la casa que estaban construyéndole. Después de todo estaba prácticamente acabada y tenía lo poco que podía necesitar para empezar a vivir allí.
El primer día, lo había pasado alternando pensamientos de odio hacia Nick e hinchándose a llorar, y al cabo de una semana tenía un aspecto realmente terrible y ya no le quedaban lágrimas que derramar. ¡Aquella estúpida apuesta…! Tal vez debería haber vuelto a Estados Unidos, pero estaba pendiente de un encargo para hacer unas fotografías del parque natural, y Demi estaba a punto de dar a luz, y no podía dejar la tienda desatendida por más tiempo y…
En realidad sabía que todo eran excusas, que la verdad era que no quería, que no podía volver a marcharse. «El hogar está donde esté tu corazón», le había dicho siempre su madre, y el corazón de Miley estaba en aquel pequeño rincón del mundo donde estaba Nick.
Aquella tarde, Demi había ido a visitarla, así que Miley hizo té y se sentaron las dos a merendar en el porche trasero.

—¿Cómo va la tienda? —inquirió Miley.
—Bien, va bien. El chico de los Forrester aprende muy rápido.
—Estupendo.
—¿Y cómo llevas el embarazo?
—Bien, aparte de las patadas, el dolor de espalda y todo lo demás, lo llevo de maravilla.

Miley se rió un poco.

—¿Y cómo le va a Joe con…?

Finalmente Demi explotó.

—¡Por amor de Dios, Miley!, ¿es que no piensas preguntarme por Nick?

Miley la miró con tristeza y agachó la cabeza.

—¿Cómo está Nick? —musitó.
—Oh, tiene mejor aspecto que nunca… si es que se puede decir eso de los zombis.

Miley se levantó y fue a apoyarse en la barandilla del porche, dándole la espalda a su amiga. Creía que ya había llorado todo lo que tenía que llorar, pero según parecía no era así.

—Miley, ¿no crees que es hora de que pongan fin a esto?
—¿Vas a hablarme como mi madre?, ¿que esto es culpa mía por haber salido corriendo en lugar de haber hecho que se explicara? ¿Es que no cuenta para nada que besara a otra mujer delante de todo el pueblo para vengarse de mí por algo que ni siquiera le había hecho? —alzó la vista hacia el lago—. Nick le dejó el camino libre a Liam, Demi, decidió que no merecía la pena luchar por mí. Si me hubiera amado la mitad de lo que yo lo amo a él, jamás se habría dado por vencido de ese modo, y yo no puedo conformarme con que solo me quiera al cincuenta por ciento, Demi… —su voz se quebró—. Yo quería… yo quería que se enamorara de mí… tan perdidamente como me he enamorado yo de él.
—Tal vez esté asustado, Miley.
—¿Nick Jonas, el superhéroe? —le espetó Miley, soltando una risotada amarga—. Lo dudo.
—Quizá tenga miedo de que en el fondo sigas enamorada de Liam, o de que vuelvas a marcharte a Estados Unidos y le rompas otra vez el corazón.
—Yo nunca le rompí el corazón por irme a Estados Unidos. —replicó Miley girándose hacia ella.
—¿Eso crees?


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Hola de nuevo :D jaja
Espero que les hayan gustado los capis :D
Como les había dicho, esta nove ya casi se acaba, bueno yo me enamoré de esta nove... no se ustedes(?) haha
No olviden comentar, las quiero Ale :D

Amigos y Amantes; Cap 22.

La casa nunca le había parecido tan vacía a Nick. Después de su desquite durante la subasta, Miley había desaparecido literalmente. Debía de haberse pasado por allí, porque faltaban varias de sus cosas, pero no le había dejado ninguna nota, aunque se imaginaba muy bien adonde se había ido y con quién. Nick se había pasado todo el día siguiente tirado en el sillón, mirando el techo, detestándola a ella y a sí mismo por haberse engañado. Al cabo de una semana tenía un aspecto terrible, y aquella mañana de sábado, cuando llamaron a la puerta, ignoró el timbre hasta tres veces antes de levantarse. Cuando al fin se rindió y fue a abrir, se encontró con Demi.

—Vaya, hola —murmuró esforzándose por sonreír—. ¿Todavía no has salido de cuentas? —inquirió mirando su hinchado vientre. Se hizo a un lado y la dejó pasar, ofreciéndole asiento en el salón.
—No, todavía no, y no creas que no tengo ganas… Estoy tan grande que casi me parece que cuando dé a luz vaya a salir el niño con mochila y todo para irse al colegio —dijo Demi.

Nick se rió sin demasiadas ganas ante la ocurrencia.

—Iba a preguntarte cómo estás, pero viéndote puedo decir que estás pasándolo fatal —le confió socarrona—. Sé que no está bien que lo piense, pero, si quieres mi opinión, en parte te mereces un poco de sufrimiento.
—Estupendo —gimió Nick, hundiendo el rostro entre las manos—; un sermón, justo lo que necesitaba.
—Bueno, alguien tenía que decírtelo —se excusó Demi, sin parecer arrepentida en absoluto.
—Ya, pues, ¿podrías dejarlo para cuando esté un poco más deprimido? Así podrás aprovechar y aplastarme como a una cucaracha —le espetó él con ironía. Demi suspiró.
—Nick, Miley te quiere.
—Sí, claro, bonita forma de demostrarlo: primero la encuentro besándose con Liam, después la ofendo por pagarle con la misma moneda, y a continuación sale corriendo, huyendo de mí como de la peste y haciéndome sentir como un canalla —farfulló Nick, dejándose caer en el sofá frente a ella.
—Nick Jonas, no pienso permitir que le eches la culpa a ella. Tienen tanta culpa el uno como el otro, por no haber afrontado este asunto como adultos.
—No es verdad —se defendió él—, yo quería habérselo dicho desde un principio a Liam, fue ella la que no quiso hacerlo. Todo para proteger al «pobre» y «sensible» Liam.
—De acuerdo, pero lo que hiciste sobre ese escenario fue de lo más infantil —replicó Demi—. De todos modos eso ya da igual. ¿Qué es lo que piensas hacer?
—¿Y qué es lo que quieres que haga? —exclamó él, lanzando los brazos al aire— ¿Que vaya a Dublín a machacar a Liam, cosa que estoy deseando hacer, y me la traiga a ella a rastras? Mira, Demi, sé muy bien que me he portado como un imbécil, y me siento tan mal que me pasaría el día dándome cabezazos contra la pared, ¿satisfecha?
—No.
—¿Y entonces qué diablos quieres que diga? —bramó Nick fuera de sus casillas.
—Que admitas que estás enamorado de ella.

Nick dejó escapar una risa amarga.

—¿Eso es todo? Sí, Demi, estoy tan loco por ella que es como si me faltara el aire cuando ella no está.
—¿Y por qué no pruebas a decírselo?
         —¿Que por qué…? Porque llevo doce años tratando de decírselo y nunca me ha escuchado, ¿por qué iba a hacerlo ahora que Liam ha vuelto a escena? Miley lo es todo para mí, Demi, no puedo arriesgarme a perderla para siempre. Tal y como están las cosas, tal vez al menos podamos seguir siendo amigos.



sábado, 30 de junio de 2012

Amigos y Amantes; Cap 21.

—¿Qué diablos crees que estás haciendo? —le gritó Miley a Liam cuando la soltó—. ¿Es que te has vuelto loco?
Liam al menos tuvo la decencia de mostrarse avergonzado.

—El no te ama, Miley, no del modo que tú quieres.

La joven cerró los ojos con fuerza. Era increíble, se dijo, que los seres humanos, al estar dolidos, fueran capaces de decir siempre lo que más daño podía hacer a los demás.

—Liam. por favor, no sigas.
—No. tengo que decírtelo, porque es necesario que abras los ojos a la realidad. ¿Crees que me habría dicho que tenía el camino libre si te amara tanto como piensas? ¿Harías tú eso si estuvieses en su lugar?, porque deja que te diga que yo no. No lo haría jamás.

Miley volvió a abrir los ojos, mirándolo espantada, y se apartó de él sacudiendo la cabeza. Ya había escuchado bastante, pero Liam no parecía ser de la misma opinión.

—Si lo dejaras no iría tras de ti, y lo sabes. Si le importaras de verdad, ¿no crees que me lo habría dejado claro, que habría peleado por ti?

Miley no quería creerlo, pero Nick se había comportado de un modo extraño momentos antes, cuando habían estado bailando, diciéndole que tendría que saber que quería que fuera tras ella.

—¿Y cuánto crees que duraría lo suyo, Miley?, porque los dos sabemos que Nick no ha logrado tener una relación de más de un mes en todos estos años. Sencillamente, es incapaz.

¡No!, gritaba el corazón de la joven, ¡era mentira, todo mentira! Cuando a Nick le importaba algo, se entregaba en cuerpo y alma, como había querido a sus padres, como hacía con todas aquellas cruzadas en las que siempre andaba embarcado. Y ella necesitaba que se entregara a ella del mismo modo, sin reservas, con toda la pasión que le había demostrado.

—Acabarás haciéndote daño y sola, Miley, y yo no quiero que eso ocurra.

La joven se volvió hacia él con una mirada dura y fría, una mirada que Liam no había visto jamás en sus ojos verdes.

—Cállate, no voy a escuchar una palabra más. Lo que haga con mi vida ya no es asunto tuyo. Dejó de serlo cuando traicionaste mi confianza. Yo superé aquello, y ahora tú tendrás que aceptar que ya no siento nada por ti. Lo quieras o no. Y ruega por que Neave no se entere de esto.

Miley dejó escapar un suspiro tembloroso, y se quedó mirando a Liam. Probablemente no volvería a verlo jamás. Una mezcla de rabia y lástima la invadió.
Había llegado el momento de cerrar ese capítulo de su vida.

—Si yo fuera tú, iría corriendo a su lado, y le mostraría todo el amor y atención que pudiera. No te la mereces.
—Miley, escucha…
—No, escúchame tú, Liam —lo cortó ella, dando un paso más hacia él—. Ya has pasado bastante tiempo compadeciéndote de ti mismo. Cualquiera daría lo que fuera por haber podido tener las oportunidades que tú has tenido, pero para ti eso nunca ha tenido ningún valor. Sal de mi vida, Liam, no quiero volver a verte. No va a haber una segunda oportunidad, y hazte a la idea de que nunca la habrá.

                                                        ***

Nick estaba a punto de ser «subastado» cuando Miley llegó a los escalones que subían al escenario. Le dirigió una sonrisa de ánimo, pero él no se la devolvió. La joven se quedó mirándolo confusa. Trató de leer en su rostro, pero era como si se hubiese cerrado a ella.

—A por ellas, Jonas —le dijo el encargado del sonido, aún entre bastidores.

Nick frunció los labios y se enderezó, caminando hacia el escenario sin volverse a mirar a Miley. Aquello era lo último que le apetecía hacer después de lo que había presenciado, pero estaba tan dolido que decidió dar a la joven un poco de su propia medicina.

—Señoras —saludó al colocarse bajo el foco, esbozando su sonrisa más seductora—, me parece que las presentaciones sobran. ¿A quién puedo tentar para pasar conmigo una cita en la que disfrutará de toda mi atención?

En un gesto que casi pareció ensayado, se quitó la chaqueta y se la colgó sobre un hombro, desanudando a continuación el moño.

—¿A quién de ustedes, damiselas, le gustaría pasar una noche conmigo?

Unas cuantas mujeres se habían ido acercando al escenario, como hipnotizadas.

—¡Cincuenta libras! —gritó Delta Goodrem.

Nick le dirigió una sonrisa forzada.

—Delta, por favor, tú, de entre todas las presentes, deberías saber que valgo mucho más que eso. Vamos, señoras, ¿cuánto pagarían por mí?

Otra voz surgió de entre el público:

—¡Setenta!
—¿Por tener toda mi atención? —espetó Nick, desabrochándose los primeros botones de la camisa—. ¿No les parece que valgo algo más que eso?
—¿Y cómo sabemos que vales más que eso, Nick? —lo increpó Delta, alzando la barbilla y dirigiéndole una sonrisa insolente.

Nick enarcó una ceja y torció el gesto
.
—Bueno, si hay dudas, tal vez debería demostrarles que valgo mucho más que setenta libras.
—¿Qué diablos estás haciendo? —le siseó Miley entre bastidores. Pero Nick la ignoró.
—Nicole, ¿dónde estás? ¿No está Nicole Anderson entre las asistentes?

Miley lo miró con los ojos como platos.

—¡Jonas!

En ese mismo momento Nicole estaba siendo empujada por unas amigas hacia el escenario.

—¡Ah, ahí estás, Nicole! —exclamó Nick, ayudándola a subir al escenario.

La joven se colocó a su lado, roja como una amapola y sonriendo con timidez, sin saber qué se esperaba de ella.
Miley no podía comprender qué estaba tramando Nick, pero los celos hicieron presa de ella cuando vio que tomaba a Nicole Anderson de la mano, mirándola a los ojos, y le decía con su voz más dulce, hablando al micrófono en su otra mano:

—Nicole, debo decir que estás preciosa esta noche. Te importaría ayudarme a demostrarle a estas encantadoras damas cuál es mi verdadero valor?

Entre el público varias féminas empezaron a jalearla: «¡Hazlo, Nicole!», «¡venga, Nicole!».
¿Hacer qué?, se preguntó Miley angustiada. ¿No se atrevería a…?
Un silencio expectante se apoderó del salón cuando Nick se inclinó hacia Nicole.

—¡Jonas, ni se te ocurra hacerlo! —le gritó.
—¿Hacer qué? —le espetó él con aspereza, girándose un instante hacia ella—. ¿Que no haga lo mismo que has hecho tú?

Y, diciendo eso, Nick se volvió de nuevo hacia Nicole Anderson, la tomó por la barbilla, y comenzó a besarla como si le fuera la vida en ello. De pronto Miley comprendió de qué se trataba todo aquello, por qué él estaba comportándose de aquel modo: había visto a Liam besándola. Se sintió temblar de ira por dentro. ¿Había creído que practicaba un doble juego? ¿Tan poco la conocía? Miley sintió una punzada en el pecho. Nunca hubiera imaginado que Nick pudiera ser capaz de hacerle algo así, pero allí estaba, sobre el escenario, besando a otra mujer delante de ella y de más de cien personas.

—¡Cien libras! —pujó una mujer al fondo de la sala, cuando los labios de Nick se hubieron despegado de los de la sorprendida y azorada Nicole Anderson.
—¡Ciento veinte! —gritó otra.

Miley no lo soportó más. Sacó el monedero de su bolso y salió al escenario
.
—Cincuenta peniques.

Nick se volvió en redondo.

—¿Qué has dicho?
—Cincuenta peniques —repitió Miley esforzándose por contener las lágrimas—. Eso es todo lo que vales ahora mismo —le dijo arrojando la moneda a sus pies.

Se giró sobre los talones, y echó a correr sin parar hasta que estuvo fuera del hotel.



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Solo les aviso que esta nove ya casi se termina, espero que les haya gustado tanto como a mí :D
Besos!
No  olviden comentar(:

Amigos y Amantes; Cap 20.

Nick se sentía realmente estúpido, y no precisamente porque los organizadores le hubieran hecho ponerse un esmoquin y moño, sino porque acababa de decirle a Liam que iba a dejarle el camino libre y a esperar entre bastidores. «Genial, simplemente genial, Jonas», se dijo con una mueca de disgusto.
Cinco minutos antes de que diera comienzo la subasta tomó una decisión: iba a buscar a Miley y a decirle lo que sentía por ella, de una vez por todas. Sabía que sería incapaz de mantener la palabra que le había dado a Liam. No podía dejar que se la llevara sin hacer nada, no podía. Y con la sonrisa en los labios del que al fin ha visto claro lo que tiene que hacer, se abrió paso por entre las personas que estaban en el pasillo detrás del escenario.

                                                                  ***
—¿Cómo te atreves? ¿Que vas a perdonarme? —exclamó la joven indignada.
—Miley, por favor…

La voz de Liam se vio ahogada por la música de rock que salió de los altavoces para anunciar el comienzo de la subasta. Bajaron un poco las luces del salón, y se encendió un foco en el centro del escenario para iluminar al primero de los solteros que se «subastaban».

—Hola, soy Tom, y les aseguro, señoras, que valgo cada penique de los que piensen ofrecer.

Algunas mujeres entre el público lo jalearon, y hubo un estallido de risas.
Liam alzó la voz.

—Miley, por favor, piénsalo.

Otro soltero subió al escenario.

—Hola, soy Gerard y estoy buscando a una chica con ganas de pasarlo bien.

Liam volvió a apretarle la mano a la joven.

—Quiero decírselo a Neave esta noche, Miley. No creo que sea justo seguir dándole esperanzas.

A Miley le hervía la sangre. ¿Cómo podía estar diciendo aquellas cosas? Ella no se había arrojado en brazos de Nick como sugería por una especie de curiosidad cuasi incestuosa, ni el sentirse sola, ni el echar de menos los viejos tiempos. ¡Y tener la caradura de decir que la perdonaría!

—Olvídate de mí, Liam. Estoy enamorada de él.

Liam se quedó de una pieza, boqueando como un pez.

—¿Qué?

Un tercer soltero subió al escenario.

—Hola, me llamo Patrick y…

Miley alzó los ojos hacia Liam y repitió lo que había dicho con voz clara y firme:

—Estoy enamorada de Nick.
—No, Miley —dijo Liam negando con la cabeza y tomándola de la otra mano—. Claro que lo quieres, pero como a un amigo, como a un hermano… vamos, Miley, estamos hablando de Nick, por amor de Dios… No puedes estar enamorada de él.
—¡Pues lo amo, Liam, lo amo! Lo amo precisamente porque es Nick, mi mejor amigo, y la persona que ha estado siempre a mi lado, y… —esbozó una sonrisa— y mi amante —le dijo soltándose y dando un paso atrás—. Y si voy a ser honesta contigo y conmigo misma, te diré que probablemente llevo toda mi vida enamorada de él, solo que había estado tan ciega que no me había dado cuenta hasta ahora.

Liam seguía mirándola, inmóvil, como si se hubiera convertido en piedra.

—Eso no es verdad, Miley, tú lo sabes…

Pero la joven sacudió la cabeza.

—Es la verdad, Liam. Cada vez que venía de visita y volvía a marcharme, sentía que era como dejar atrás una parte de mí, y finalmente, aún sin saberlo, he vuelto para quedarme, porque ya no soportaba seguir separándome una y otra vez de él.
—Entonces ya hace años que querías acostarte con él, ¿es eso? —masculló él con puro veneno en la voz—. Quizá incluso antes de que cortáramos.

Miley lo miró dolida. No había sido así, no era algo premeditado como él pretendía sugerir, no había sido algo orquestado entre ellos para traicionarlo. No, Nick había entrado en su corazón de puntillas, sin que ella se percatara de su presencia.

—Te equivocas. Ha sido algo gradual, algo involuntario, pero ahora sé que lo amo. Lo amo con toda mi alma, y, al contrario que tú, no pienso cometer un error tan grande como para perder la felicidad ahora que la he encontrado.
—¿Por qué tratas de engañarme, Miley? ¿Y por qué tratas de engañarte a ti misma? —replicó él, sacudiendo la cabeza—. ¿Es que no lo ves? ¿Por qué habrías estado ocultándome lo que hay entre ustedes si no fuera porque aún te importo?
—Claro que todavía me importas, Liam. No puedo borrar de mi corazón lo que fuimos el uno para el otro, y me duele ver que no has logrado superar nuestra ruptura —le dijo dando un paso hacia él—, pero si no te he dicho nada, ha sido porque no quería hacerte daño. Lo nuestro no tenía razón de ser, Liam, sencillamente no estábamos hechos el uno para el otro como al principio creímos.

Los ojos de Liam relampaguearon de furia.

—Oh, ¿y Nick y tú sí? —le espetó. Miley dejó escapar un profundo suspiro.
—Sí, Liam, aunque te duela, estoy convencida de que sí.

Él se quedó callado, mirándola a los ojos, como esperando ver en ellos que le mentía, y entonces, súbitamente, la empujó contra la pared. El grito de protesta de Miley quedó ahogado por los labios de Liam, y, aunque trató de apartarlo, empujándole el pecho con las manos, no sirvió de nada.


                                                                 ***

—Jonas, te toca —lo llamó uno de los organizadores, tirándole de la manga.
Nick se había quedado paralizado, la mirada fija en el final del pasillo, donde Liam estaba besando a Miley. Sentía como si el corazón se le hubiese astillado en mil pedazos y estuviese sangrando. ¿Es que nunca aprendería? Tiempo le había faltado a Miley para volver a los brazos de Liam sin pensarlo dos veces, después de todo lo que habían compartido.

Así acababa todo.

Con una mirada vacía a los escalones que había a sus espaldas, se dio la vuelta y subió al escenario.
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Hey! Vengo a dejarles unos capis(: