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viernes, 18 de octubre de 2013

The DUFF: FINAL.

Selena y Demi estaban esperando en el asiento trasero del Taurus. Ambas me sonrieron juguetonamente cuando me subí al asiento del pasajero.

—Alguien se ha vestido sexy. —Selena se burló — Te di esa camiseta hace 9 meses. ¿Es esta la primera vez que la usas?
—Um… Si.
—Bueno, se ve bien en ti. —dijo— Parece que soy la Duff esta noche. Muchas gracias, Mi.

Ella me guiñó un ojo, y no pude evitar sonreír.
Selena recientemente ha tomado el uso de Duff como una palabra suya, usándola en nuestras conversaciones casuales. Al principio lo encontré un poco inquietante. Quiero decir, la palabra era un insulto. Pero luego de la revelación que tuve este día en el baño con Nicole, apreciaba lo que Selena estaba haciendo. La palabra era nuestra ahora y mientras nos aferráramos a ella, podíamos controlar el daño que infligía.

— Es un trabajo sucio — me burlé— Pero, oye, alguien tiene que hacerlo. Te prometo ser la Duff el próximo fin de semana.

Ella se rió.

— ¿Estás usando un brassier con relleno? —Demi espetó, aparentemente ajena a nuestra conversación.— Tus pechos parecen más grandes.

Hubo un largo momento de silencio, y de repente me di cuenta de que habría estado más segura con mi madre.

Selena estalló de risa mientras yo enterraba mi rostro en mis manos.
Douglas no mostró ninguna reacción.
Gracias a Dios. Si lo hubiera hecho, tal vez habría cometido un asesinato allí mismo. Golpeé mi cabeza contra la ventanilla hasta que mi cerebro estuvo aplastado como un panqué.
En vez de reírse por lo bajo o mirar hacia mi pecho para ver si Demi tenía razón, Douglas actúo como si los pechos no hubieran sido mencionados.

Simplemente metió la llave en la ignición y sacó el auto de mi entrada.

Nota mental, pensé, matar a Demi cuando no haya testigos.

Aunque, de manera extraña, la falta de reacción de Douglas me sacó de quicio.
Nick habría hecho una broma.
Habría mirado mi pecho, por supuesto, pero luego habría dicho algo. Me habría hecho reír. Él no lo habría simplemente ignorado como Douglas lo hizo.
¡Dios! De todas las cosas, esto no debería ser algo que me molestara.

—Tú sabes —dijo Selena cuando fue capaz de dejar de reír.— Es bastante bueno de su parte que nos hayan invitado —ella me sonrió, y supe que estaba contenta de ser incluida.— Pero se dan cuenta de que esto va a arruinar su cita totalmente, ¿cierto?
—¿Cómo es eso? —preguntó Douglas.
—¡Porque seremos sus chaperonas! —Demi declaró con demasiado entusiasmo.— Lo que hace de nuestro trabajo detener toda forma de dunga-dunga/chiqui-chiqui/ñaca-ñaca

Selena añadió;

—Y vamos a disfrutar haciéndolo.
— Si.

Pero Douglas y yo no teníamos necesidad de preocuparnos. En el minuto en el que llegamos al local, mis amigas volaron a la pista de baile, sacudiendo sus cabellos y agitando sus traseros de forma casual.

—Parece que son ellas las que necesitan ser cuidadas— se rió entre dientes Douglas mientras me guiaba a una mesa vacía.
—Usualmente ese es mi trabajo —dije.
—¿Piensas que sobrevivirán si te tomas una noche libre?
—Veremos.

Sonrió y tocó mi pendiente con la yema de sus dedos.

—La banda no comenzará hasta dentro de hora y media, —dijo, moviendo sus dedos hasta mi cuello para descansar en mi hombro. No me provocó nada. Pero si Nick hubiera hecho esto, trazando sus dedos a través de mi piel de esa forma, yo hubiera…— ¿Quieres que consiga unas bebidas antes de que el bar se llene?
—Seguro —dije, ahogando el pensamiento de Nick.— Tomaré una Coca Light.
—Está bien. —dijo— Volveré enseguida —me besó en la mejilla y se fue al bar.

La gente entraba a través de las puertas del club. Siempre había una mayor multitud las noches que tocaba una banda.
Unas chicas de octavo grado se sentaron en la mesa de detrás de mí, jactándose en voz alta acerca de cómo pretendieron estar en la secundaria para entrar. Un estudiante de tercer año y uno de sus amigos pasaron furtivamente a mi lado, una botella de alcohol pobremente oculta colgaba de su chaqueta holgada y por una fracción de segundo, vislumbré a la morocha estudiante de primer año que Demi había visto en el partido de baloncesto semanas atrás. Caminó a través de la puerta, mano con mano con un lindo chico que no reconocí. Incluso a la distancia, pude ver la sonrisa en su rostro. Se veía hermosa y supe que una de sus pretenciosas rubias amigas estaba siendo obligada a ser la Duff en su ausencia. Y luego ella y su cita se habían ido, barridos por la multitud, dejándome con una inexplicable sonrisa en mis labios.

No sabía qué clase de banda iba a tocar, pero basado en la cantidad de chicos con el pelo morado y aros en los labios que estaban entrando, supuse que iba a escuchar música emo.

Ahí se fue mi sonrisa.

Genial. Chicos llorones con guitarras. Totalmente mi estilo, ¿cierto?

Estaba mirando distraídamente el torrente de gente cuando él apareció entre la multitud.

Al principio ni siquiera lo noté. Estaba con Joe, hablando casualmente mientras se dirigían hacía el bar. Era fácil seguir su paso. Medía unos centímetros más que todos a su alrededor, miró alrededor a la muchedumbre con más seguridad que el resto de nuestros compañeros, caminó a través de la multitud con más gracia que la que cualquier adolescente normal podía manejar y mis ojos lo siguieron sin el consentimiento de mi cerebro.

A mitad de camino hacia el bar, Nick giró su cabeza en mi dirección. Sus ojos oscuros se encontraron con los míos por un instante. Mierda. Miré lejos, rezando que no me hubiera visto, a pesar de que estaba segura de que lo había hecho.

—Dios —murmuré, apretando mi puño debajo de la mesa.— Es como si estuviera en todas partes.
—¿Quién está en todas partes? —Douglas preguntó, sentándose frente a mí y me acerco un vaso a través de la lisa superficie de la mesa.
— Nadie. —tomé un trago de mi Coca light y traté de no hacer una mueca. La falta de azúcar dejó un mal sabor en mi boca. Tragué y pregunté;— ¿De nuevo, cuál es el nombre de la banda que toca?
—Black Tears —respondió.

Si. Para mí eso sonaba como mierda emo.

—Genial.
—Nunca escuché su música —admitió Douglas, pasando una mano por su cabello rubio cortado como un tazón— Pero la gente me dijo que son buenos. Además, es la única banda en Hamilton. Parece que el resto de los que tocan aquí son de Oak Hill.
—Uh-huh.

Me moví incómoda en mi asiento, consciente de los ojos de Nick sobre mí. La forma en que se deslizaban sobre mi piel me estaba enloqueciendo y esperaba que Douglas no notara mi tic. Probablemente pensaría que consumía crack o algo.

—Terminé Cumbres Borrascosas. —dije, desesperada por comenzar con un tema de conversación que sacara mis pensamientos de Wesley. Me llevo un minuto darme cuenta que no era el mejor tema para esa tarea.
—¿Te gustó? —preguntó Toby.
—Bueno, me dio mucho en que pensar. —me podría haber abofeteado. ¿No era ese maldito libro el que me había alterado en primer lugar? ¿Por qué tenía que sacarlo a relucir? Pero ahora era muy tarde para cambiar de tema. Douglas había saltado con una crítica completa del libro.
—Lo sé. Siempre me pregunté qué había hecho que Emily Brönte eligiera escribir sobre personajes tan desagradables. Me refiero a que, a través de todo el libro, simplemente pensaba que Heathcliff y Linton eran unos bastardos, y Cathy…

Movía la pajita de la bebida, solo escuchando a medias. Cada vez que Douglas decía Heathcliff mis ojos iban automáticamente a través de sus hombros para mirar a Nick.

Como siempre estaba guapísimo, llevaba unos vaqueros y una apretada camiseta blanca debajo de una chaqueta negra un poco demasiado larga.
Estaba sentado solo en el bar, estirado y casualmente acostado con ambos hombros sobre la barra del bar. Solo. Ni una sola chica aferrada a él. Demonios, incluso Joe había desaparecido. Zac era la única persona lo suficientemente cerca como para hacerle compañía y parecía ocupado con una horda de sedientos chicos góticos.

Los ojos de Nick estuvieron fijos en mí todo el tiempo.
Desde donde estaba sentada, era difícil leer su expresión, pero nunca vacilaron ni un segundo. Sí, era desconcertante, pero sabía que me hubiera decepcionado, tal vez incluso herido, si descubría que él se había dado vuelta. Realmente me atrapé a mi misma revisando cada pocos minutos si todavía me estaba mirando.

—¿Miley?

Sorprendida, me fijé en Douglas de nuevo.

—¿Hmm?
—¿Estás bien? —preguntó.

Mis dedos habían estado jugando con la medalla en forma de M, colgada en una cadena alrededor de mi cuello, sin darme cuenta. Inmediatamente baje mi mano.

—Estoy bien.
—Selena me advirtió que tal vez estés mintiendo cuando dices eso. —dijo.

Apreté mis dientes y busqué en la pista de baile a mi “amiga”. Estaba siendo agregada a mi lista de golpes.

—Y creo que tiene razón —suspiró Toby.
—¿Qué?
—Miley, sé qué está pasando —miró a Nick sobre su hombro antes de volverse hacía mí con una leve inclinación de cabeza.— Te esta mirando desde que llegó.
—¿Lo estuvo haciendo?
—Lo puedo ver por los espejos de allí. Y tú lo estuviste mirando también. —dijo Douglas— Y no es solo esta noche. He visto la forma en que te mira en la escuela. En los pasillos. Le gustas, ¿cierto?
—No… No lo sé. Supongo. —Dios, esto era incómodo. Simplemente seguía moviendo mi pajita entre mis dedos y mirando las pequeñas olas que se formaban en la superficie de mi bebida. No podía mirar a Douglas.
—No tengo que suponerlo, —dijo— Es bastante obvio. Y la forma en que lo miras me hace suponer que tú también estás enamorada de él.
—¡No! —chillé, soltando mi vaso y mirándolo directamente.— No, no, no. No estoy enamorada de él, ¿está bien?

Toby sonrió ligeramente y dijo; 

—Pero tienes sentimientos por él.

No pude ver ninguna señal de dolor en sus ojos, solo un toque de sorpresa. Eso hizo mucho más fácil darle una respuesta.

—Um,… sí.
—Entonces ve con él.

Rodé mis ojos sin querer. Simplemente era automático.

—Jesús, Douglas. —dije.— Eso suena como una línea sacada de una mala película.

Douglas se encogió de hombros.

—Tal vez, pero lo digo en serio, Miley. Si sientes eso por él, deberías ir allí.
—¿Pero que pasa con…?
—No te preocupes por mi. —dijo— Si quieres a Nick, es él con quien tendrías que estar ahora. Salir conmigo no hará que tus sentimientos por él desaparezcan… Debería saberlo. Definitivamente no te preocupes por mí. La verdad es que, estoy en la misma situación que tu. Solo que no quería admitirlo.
—¿Cómo?

Ahora era Douglas el que miraba su bebida, ajustando nerviosamente el cuello de su camisa.

—No superé lo de Nina.
—¿Nina? ¿Tu ex?

El asintió.

—Rompimos hace más de un mes, pero todavía pienso mucho en ella. Realmente me gustas, entonces pensé que si salíamos, tal vez me olvidaría de ella. Por un tiempo lo hice, pero…
—Bueno, entonces deberías llamarla. —dije— En vez de simplemente quedarte sentado lamentándote, deberías llamar a Nina y decirle como te sientes. Esta noche.

Alzó sus ojos de nuevo para encontrarse con los míos.

—¿No estás enojada? ¿No te sientes... usada?
—Eso me haría una gran hipócrita ya que en cierto modo yo también te estaba usando. —A pesar de que no quise, me levante de la mesa y me detuve hasta equilibrarme en las plataformas de mis zapatos.— Y para que quede claro, si Nina no te acepta de nuevo, es una idiota. Creo que probablemente eres el chico más dulce y amable que conocí en mi vida, y tuve un flechazo masivo por ti por años. Seriamente deseo que fueras el indicado para mí.
—Gracias. —dijo Douglas— Y si Nick rompe tu corazón, prometo… Bueno, diría patear su trasero, pero ambos sabemos que eso es físicamente imposible —frunció el ceño hacia sus huesudos brazos— Así que le escribiré una carta desagradable.
—Está bien. —resoplé. Me incliné sobre la mesa y lo besé en la mejilla— Gracias.

Me sonrió, lo recordaría el resto de mi vida, y dijo;

—Te estás entreteniendo. Apúrate y ve.
—Está bien. De acuerdo. Nos vemos en clase, Douglas.
—Adiós, Miley.

Respire profundamente para calmar mis nervios mientras miraba a Nick de nuevo.

Luego, con una débil sonrisa, comencé a abrirme paso a través del atestado bar. La música techno se hacía detenido, y todos en la pista estaban esperando a que la banda saliera al escenario. Tuve que zigzaguear a través de los cuerpos inmóviles, ninguno de ellos fue lo suficientemente considerado como para moverse a un lado ni siquiera por un milisegundo.

Vi a Selena entre el gentío; su cabello largo se veía sobre todos excepto sobre el chico a su lado, el jugador de baloncesto que había estado observando durante semanas y supe que no le gustaría mi decisión. En su cabeza, era culpa de Nick que la hubiera abandonado.

Estaría disgustada conmigo. Tal vez incluso se enfadaría. Pensaría que la estoy dejando atrás de nuevo. Simplemente tendría que probarle que estaba equivocada. Probarle que Douglas, a quien ella adoraba, no era adecuado para mí.

Cuando estaba a aproximadamente a unos pasos de la barra, un sonido llenó los altavoces, pero no era la música emo que estaba esperando. En su lugar, un alarido asaltó mis oídos y me asustó como la mierda. Estaba tan sobresaltada que salté, que no habría sido tan grave con otros zapatos.

Mi pie aterrizó a un lado de mi plataforma, haciendo que me cayera. Antes de que pudiera recuperarme, mi tobillo dio paso en falso y me caí golpeando con mi cara el suelo de madera.

¡Maldita sea!

No pude evitar gemir mientras me dolía el tobillo doblado.

—¡Mierda! —gruñí— ¡Ay, ay, ay! Dios, odio estos malditos zapatos.
—¿Entonces por qué los usas?

Mi piel hormigueaba mientras dos manos me levantaban por los codos y me ponían de pie.

Dándose cuenta de que no podía mantenerme de pie, Nick pasó su brazo por mi cintura y me llevó hasta un taburete del bar.

—¿Estás bien? —preguntó, ayudándome a sentarme. Podía decir por su sonrisa que estaba luchando por contener la risa.
—Si. —balbuceé, sonriendo un poco. Realmente no me sentía tan avergonzada. Habría corrido o cojeado fuera del bar, pero con Nick me sentía bien. Como si pudiéramos reírnos juntos de ello.

Pero la sonrisa se borró y su cara se volvió seria. Me miró un largo momento y su silencio me estaba por hacer subir por las paredes cuando finalmente abrió su boca.

—Miley, yo...
—¡Miley! ¡Oh por Dios! —Demi se materializó a mi lado, sus mejillas estaban rojas por la emoción y el baile. Detrás de ella, la banda había comenzado a tocar o a intentar tocar una versión emo de una canción de Johnny Cash. Era deprimente, pero Demi logró hablar a través del ruido.— ¡Oh Miley, finalmente te encuentro! ¿Viste? ¡Joe y yo estábamos bailando juntos! Creo que tal vez me pida ir juntos al baile. ¿No sería genial?
—Bien por ti, Demi.
—¡Tengo que ir a decírselo a Emma! —entonces vio a Nick. Una sonrisa sabedora se extendió a través de su rostro mientras decía— Los veo después! —Y con un rápido movimiento de su rubio pelo, se había ido.

Nick la vio desaparecer entre la muchedumbre con una expresión asombrada.

—Sabe que Joe prefiere a los hombres, ¿cierto?
—Dejemos que tenga esperanza. —dije, sonriendo a mi misma.

Volvió su atención hacia mí.

—Si. La esperanza es buena. Miley, yo... —sonrió con maldad.— Sabía que cederías tarde o temprano. —puso su mano en mi rodilla y la movió suavemente por mi muslo—. Finalmente vas a admitir que me amas, ¿cierto?

Quite con fuerza su mano.

—Primero, —comencé— No te amo. Amo a mi familia y tal vez a Selena y Demi, pero el amor romántico lleva años y años en aparecer. Entonces no te amo. Pero admitiré que he pensado mucho en ti últimamente y definitivamente tengo sentimientos por ti… Otros sentimientos además de odio mayormente. Y tal vez es posible que en el futuro pueda amarte —vacilé, un poco asustada por las palabras que había pronunciado.— Pero todavía quiero matarte la mayor parte del tiempo.

La mueca de Nick se convirtió en una sonrisa genuina.

—Dios, te extrañé. —se inclinó para besarme, pero levanté mi mano para detenerlo.— ¿Cuál es el problema? —preguntó.
—No vas a meterte en mis pantalones esta noche, idiota. — dije, recordando a Nicole y el susto por el que había pasado. No me iba a convertirme de repente en una monja o algo, pero luego de darme cuenta de la facilidad con la que podíamos haber cambiado roles, sabía que algunas cosas tendrían que cambiar.— Si vamos a hacer esto, lo vamos a hacer bien. Vamos a tener una relación sin prisa, como una pareja normal de secundaria.

Se acercó y tocó la pequeña M que descansaba en medio de su cuello, girando el colgante que mamá me había dado entre su pulgar y su dedo índice, casi distraídamente.

—Pero ninguno de los dos somos normal.
—Eso es verdad. —reconocí —Pero esa parte de nosotros va a ser normal. Mira, no digo que no podamos llegar hasta ese punto. Simplemente vamos a… llevarlo un poco más despacio.

Nick lo pensó un momento antes de dejar que apareciera esa sonrisa torcida en su rostro otra vez.

—De acuerdo. —dijo, inclinándose un poco hacia delante para mirarme a los ojos— Está bien. Hay otras cosas que podemos hacer —sus dedos soltaron mi collar y se movieron por mi clavícula, deslizándose por mi brazo y enviando un temblor por mi espalda.— Creo que tengo un trabajo que terminar. Fuimos interrumpidos la última vez, en tu habitación, pero puedo mostrártelo otra vez. Ansío mostrártelo otra vez.

Respire profundamente, tratando de ignorar esa afirmación y la explosión de emoción que me dio.

—Vamos a tener una cita. —continué, aclarando mi garganta— Una cita agradable. Y nunca más vas a llamarme Duffy de nuevo.

La sonrisa satisfecha de Nick desapareció y mordió su labio.

—Miley, —dijo despacio. Apenas podía escucharlo sobre la música.— Lo siento. No sabía cuanto te lastimaba. Nunca debería haberte llamado la Duff en primer lugar. No te conocía entonces. Yo no...

Sacudí mi cabeza.

—No te molestes en inventar excusas. —dije— No gastes tu tiempo, porque la verdad es que, yo soy la Duff. Pero también lo es el resto del mundo. Todos somos malditos Duffs
—Yo no soy el Duff — dijo Nick con confianza.
—Eso es porque no tienes amigos.
—Oh. Cierto.
— Y —continué— Probablemente sea una perra la mayoría del tiempo. Te garantizo que encontraré una razón para gritarte casi todos los días y que no te sorprenda si algunos tragos son tirados sobre ti de vez en cuando. Así soy yo y vas a tener que vivir con ello. Porque no voy a cambiar por ti ni por nadie. Y…

Nick se bajó de su taburete y apretó sus labios sobre los míos antes de que las palabras pudiesen salir.
Mi corazón golpeaba mientras cada pensamiento vaciaba mi mente.
Uno de sus brazos cercó mi cintura, atrayéndome tan cerca como fuese posible y su mano libre se ahuecó en mi rostro, su pulgar acariciando mi pómulo. Me besó tan apasionadamente que pensé que íbamos a incendiarnos.
No fue hasta que se alejó, ambos necesitando aire, que pude pensar en orden otra vez.

—¡Tú, idiota! —grité, empujándolo lejos de mí.— ¿Besarme para hacerme callar? Dios, eres tan detestable. Podría simplemente tirarte algo ahora mismo.

Nick saltó encima de su taburete con una gran sonrisa, y de repente lo recordé diciéndome que era sexy cuando me enojaba con él. Vaya a saber.

—Discúlpame, Zac —llamó al camarero— Miley quiere una Coca de Cereza.

A pesar de mis mejores esfuerzos, sonreí.
Él no era perfecto, ni siquiera estaba remotamente cerca, si importara, pero tampoco lo era yo. Ambos estábamos bastante jodidos. Pero, de alguna manera, eso hacía todo más emocionante. Sí, era enfermo y retorcido, pero eso es la realidad, ¿cierto? Escapar es imposible, ¿Entonces por qué no aceptarlo?

Nick tomó mi mano y entrelazó sus dedos con los míos.

—Estas muy guapa esta noche, Miley.




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Listo, hasta aquí llego The DUFF :')
A mi me encanta la historia, no sé ustedes pero ojala les haya gustado tanto como yo :')
Esperaré sus comentarios.
Espero poder subir el nuevo argumento de la nove.

Gracias por leer, las quiero♥

miércoles, 18 de septiembre de 2013

The DUFF ; Cap 37.

Después de quedarme toda la noche despierta leyendo y doblando mí ropa al menos diez veces, descubrí que Cumbres Borrascosas no tenía un final feliz. Gracias a Cathy la estúpida, malcriada, egoísta sí, no tenía derecho a hablar, pero aun así, todo el mundo termina miserable. Su decisión arruina la vida de las personas por las que más se preocupaba. Porque eligió comportarse correctamente en vez de sus sentimientos.

Cabeza en vez corazón. Linton en vez de Heathcliff.


Douglas en vez de Nick.

Esto, decidí mientras arrastraba mi cansado trasero a la escuela a la mañana siguiente, no era un buen presagio. Normalmente, no creía en presagios o signos o cualquier cosa de la basura del destino, pero las similitudes entre la situación mía y la de Cathy Earnshaw eran demasiado misteriosas para ignorarlas. No podía evitar preguntarme si el libro estaba tratando de decirme algo.

Estaba debidamente consciente de que estaba interpretando mucho de esto, pero mi falta de sueño se juntó con el estrés de todo lo demás que hacía que mi mente se fuera a unos lugares interesantes. Interesantes, pero no productivos.

Fui casi un zombi todo el día, pero durante la mitad de la clase de cálculo, algo finalmente me despertó.

—¿Escuchaste sobre Nicole Anderson?
— ¿Acerca de que está embarazada? Sip. Lo escuché esta mañana.

Mi cabeza dio un chasquido con el problema que a desganas trataba de resolver. Dos chicas estaban sentadas de un lado en la fila frente a mí. Reconocí a una de ellas como una de las nuevas porristas.

—Dios, qué perra, —dijo la animadora—. Sin saber quién es el padre. Duerme con todo el mundo.

Detesto admitirlo, pero mi primera reacción a esto fue de un puro odio egoísta. Pensé en Nick. Seguro, había rechazado a Nicole en el pasillo hace unos días, ¿pero qué si algo había cambiado? ¿Y si la carta había sido una broma? ¿Un juego para jugar con mi cabeza?

¿Y si Nicole y él habían...?

Forcé que el pensamiento se alejara. Nick era cuidadoso. Siempre usaba condón.

Además, era como esa chica había dicho —Nicole dormía con todo el mundo. Las probabilidades de que Nick fuera el padre eran casi nulas. Y no tenía derecho de preocuparme de ello, de todas maneras. No era mi novio. Aunque realmente me hubiera profesado su amor por mí en una carta. Yo estaba con Douglas, y lo que fuera que Nick decidiera hacer no era mi problema.

Mi segundo pensamiento fue por Nicole. Tenía Diecisiete, en la víspera de la graduación, y, si los rumores eran ciertos, embarazada. Podía escuchar a la gente chismear al respecto en el pasillo cuando dejé cálculo. En una escuela del tamaño de Hamilton, no tomaba mucho tiempo que el chisme se esparciera. Nicole Anderson era la chica en la mente de todos.

Incluyéndome.

Así que cuando salí del cuarto de baño, unos pocos minutos antes de inglés y encontré a Nicole parada frente al lavamanos, retocándose el brillo labial rosa, tuve que hacer un esfuerzo para evitar sus ojos.

Pero tenía que decir algo. Quiero decir, no éramos cercanas ni nada, pero sí almorzábamos juntas todos los días.

—Hola. —murmuré.
—Hola. —replicó, todavía colocándose labial en su labio inferior.

Abrí el grifo y miré mi reflejo en el espejo, tratando fuertemente de no espiarla. ¿Cuán avanzada estaba? ¿Sus padres ya se habían enterado?

—No es verdad.
— ¿Qué?

Nicole cerró su lápiz labial y lo dejó caer en su cartera.
Me estaba mirando por el espejo, y podía ver ahora que sus ojos estaban un poco rojos.

—No estoy embarazada, —dijo— Quiero decir, pensé que lo estaba, pero la prueba dio negativo. La hice hace dos días. Pero supongo que alguien me escuchó cuando se lo estaba diciendo a Jordan y a Emma y...lo que sea. Pero no estoy embarazada.
—Oh. Bueno, esto es bueno. —sí, probablemente no era la mejor cosa para decir, pero me tomó con la guardia baja.

Nicole asintió y tiró un poco de uno de sus rizos de color rojo rubio.

—Estaba aliviada. No sé cómo se lo habría dicho a mis padres. Y el tipo nunca hubiera sido un gran padre.
—¿Quién?

Esa fue una pregunta egoísta.

—Solo este chico... Eric.

Gracias a Dios, pensé. Luego, por supuesto, me sentí increíblemente culpable. Este no era el momento de estar pensando en mí.

—Es solo este chico estúpido de la fraternidad que se libera acostándose con chicas de secundaria. —ella miró hacia abajo, así que ya no podía ver sus ojos por el espejo—. Y no me importó una mierda. Solo lo dejé usarme, y nunca pensé... aún cuando el condón se rompió. .. Se desvaneció, sacudiendo su cabeza. De todas maneras, estoy feliz de que fuera negativo.
—Seguro.
—Da miedo, sin embargo, —dijo ella— Me volví loca esperando por el resultado. No podía creer que estaba en esa situación, ¿sabes?
—Estoy segura, —dije, pero no lo encontré tan sorprendente. Era Nicole, después de todo.

¿No se había puesto en ello por un tiempo? Acostarse con chicos que no le importaban.
Olvidándose de las consecuencias.
Justo como yo lo hice...

De acuerdo, no había sido gente. Nick era el único chico. Y sí me preocupaba por él...ahora, después de que parara de acostarme con él. Pero eso era solo...bueno, no sé cómo lo llamarías. No tengo tanta suerte. ¿Quizás coincidencia? De cualquier manera, era lo suficientemente inteligente como para saber que no sucedía a menudo.

Pero me había olvidado de las consecuencias. Y de repente me golpeó como Nicole y yo podíamos cambiar de lugar. Yo podría haber sido la chica de la que todos estarían hablando. Yo habría podido tener un susto con un embarazo. O peor. Quiero decir, estaba en control de natalidad y Nick y yo siempre tomábamos precauciones, pero estas cosas fallaban algunas veces. Podría fácilmente habernos fallado a nosotros. Y aun así allí estaba yo, juzgando a Nicole por casi la misma cosa. Era una hipócrita de mierda.

—No eres una perra. —Tuve un destello repentino de Nick esa última noche en su habitación, diciéndome exactamente quién era. Diciéndome que el resto del mundo estaba tan confundido como yo. Que no era una perra, y no estaba sola.

No conocía a Nicole tan bien. No conocía cómo era su vida en su casa o nada así de personal aparte de sus asuntos con los chicos. Y estando allí en el baño, escuchando mientras me contaba su historia, no pude evitar preguntarme si había estado huyendo de algo, también. Si estuviera juzgándola, pensando en ella como una cualquiera todo este tiempo cuando, en realidad, estábamos viviendo vidas similarmente horripilantes.

Llamar a Nicole una cualquiera o una perra era como llamar a alguien la Duff.
Era insultante y doloroso, y era uno de esos títulos que solo alimentaban un miedo interno que toda chica debió tener de tiempo en tiempo. Sucia, perra, mojigata, idiota. Eran todos lo mismo.
Toda chica se siente como si una de estas etiquetas sexistas la haya descrito hasta cierto punto.

Así que, quizás, toda chica se sentía como la Duff, ¿también?

—Dios, es tarde, —dijo Nicole mientras sonaba el timbre de entrada—. Debo irme.

Observé mientras cogía su bolso y sus libros del mostrador, preguntándome qué estaba sucediendo en su cabeza. ¿Todo esto la había hecho consciente de las consecuencias de sus elecciones?

Nuestras elecciones.

—Nos vemos, Miley. —Dijo ella, caminado hacia la puerta.
—Hasta luego, —dije. Luego, sin quererlo, añadí, —Y, Nicole...Lo siento. Está muy mal la forma en que la gente está hablando de ti. Solo recuerda que lo que ellos dicen no importa.—De nuevo, pensé en Nick y en lo que me había dicho en su habitación—. Las personas que te insultan solo están tratando de hacerse sentir mejores. Ellos también la han jodido antes. No eres la única.

Nicole parecía sorprendida.

—Gracias. —dijo ella. Abrió su boca como si fuera a decir algo más, pero luego la cerró de nuevo. Sin otra palabra, dejó el baño.

Por todo lo que sabía, Nicole podría salir y juntarse con otro tipo esa misma noche. Ella quizás no haya aprendido nada de esta experiencia. O quizás cambiaría todo su comportamiento —en el último caso, podría ser más cuidadosa. Quizás nunca lo sepa. Esa era su elección. Su vida. Y no era mi papel el juzgarla.

Nunca era mi papel el juzgar.

Y mientras caminaba por el pasillo, cinco minutos tarde para inglés, decidí que lo pensaría dos veces antes de llamar a Nicole, o a cualquier otra chica en ese caso, una perra de nuevo.

Porque ella era como yo.

Justo como todos los demás.

Eso era algo que todos teníamos en común. Todos éramos fáciles o sucias o mojigatas o Duffs.

Yo era la Duff. Y eso era algo bueno. Porque nadie que no se sintiera como la Duff no tendría amigos. Todas las chicas se sienten feas alguna vez. ¿Por qué me había tomado todo este tiempo el descubrirlo? ¿Por qué me había estresado por esa tonta palabra por tanto tiempo cuando era tan simple? Debería estar orgullosa de ser la Duff. Orgullosa de tener grandes amigas que, en sus mentes, eran mis Duffs.

—Miley, —me saludó el Sr. Perkins mientras entraba al salón y tomaba mi asiento— Bueno, mejor tarde que nunca, supongo.
—Sí. —dije— Lamento que me llevara tanto tiempo.


Cuando llegué a mi casa esa tarde, estaba muy cansada para subir las escaleras, así que me tumbe en el sofá y caí en un bonito sueño. Había olvidado lo bueno que uno se sentía después de una siesta en la mitad del día. Quiero decir, los europeos tenían la idea correcta con sus siestas. Los americanos deberían incluirlas en sus agendas diarias porque son increíblemente refrescantes, especialmente después de un día dramático como el que yo había tenido.

Eran casi las siete cuando me desperté, lo cual no me daba mucho tiempo para prepararme para mi cita. Mi pelo se veía como un pajar luego de dormitar en el sofá, tomaría casi la hora completa para repararlo. Genial.

Desde que comencé a salir con Douglas, he estado prestando más atención a cómo me veo.

No es como si a él le importaran esa clase de cosas.

El tipo probablemente diría que me veo bien vestida con un traje de payaso, con la peluca de colores y todo. Pero sentía la necesidad constante de impresionarlo. Así que alisé mi cabello y lo arreglé en una cola de caballo alta, me puse un par de pendientes de plata de pinza , soy muy cobarde como para hacerme los agujeros en las orejas y la camisa que me había regalado Selena por mi diecisiete cumpleaños. Era de seda blanca con diseños intrincados de plata y me quedaba ceñida en el pecho, lo que hizo que mis senos diminutos parecieran algo más grandes.

Eran casi las ocho cuando yo luchaba por bajar las escaleras con mis sandalias de plataforma, arriesgando mi seguridad por el bien de verme más alta. Tuve cuidado de apartar mis ojos cuando pasé por la cocina porque papá, obviamente pensando que las rosas eran de parte de Douglas, había puesto el buqué en un jarrón antiguo en la mesa del comedor anoche. Era un gesto dulce, pero ver las brillantes rosas rojas solo me traía de vuelta las preguntas fastidiosas. Así que llegué a la sala y me dejé caer en el sofá para esperar por mi cita, prometiéndome que iba a resolver mi desastre romántico en algún momento del fin de semana. Por falta de nada mejor que hacer, agarré la copia de la guía de programas de televisión que reposaba sobre la mesa de café y comencé a ojear la agenda de programas.
Una nota amarilla que se mantenía entre las páginas llamó mi atención y salté a la sección que estaba señalando. Papá había resaltado un maratón de Lazos de Familia para el próximo sábado en la noche, usando la pequeña hoja de papel como marca libros. Sonreí y saqué un bolígrafo de mi cartera, garabateando;

—Yo haré las palomitas de maíz, —en el papel amarillo. Papá lo vería cuando regresara a casa de su reunión.

Justo cuando puse la revista de vuelta a la mesa, el timbre de la puerta sonó. Me levanté tan rápido como pude sin caerme y caminé hacia la puerta, esperando ser saludada con una gran sonrisa inmerecida de Douglas. Pero la sonrisa que deslumbraba frente a mí, mientras era brillante y blanca, pertenecía a alguien completamente diferente.

— ¿Mamá? —Prácticamente jadeé la palabra, sonando como una chica en una telenovela quien apenas se ha enterado de que su hermana gemela malvada todavía estaba viva o algo. Avergonzada, aclaré mi garganta y dije—, ¿Qué haces aquí? Pensé que estabas en Tennessee.

—Lo estaba, pero vine a visitarte, por supuesto, —respondió mi madre, ladeando su cabeza hacia un lado con su estilo de estrella de cine. Su pelo rubio platino fue agarrado en limpio en un clip por la parte posterior de la cabeza, llevaba un vestido rojo y negro que le llegaba hasta las rodillas. Típica Mamá.
—Pero está, como a, siete horas de camino —dije.
—Oh, créeme, lo sé. —Suspiró dramáticamente— Siete horas y medias en un tráfico terrible. Así que... ¿vas a invitarme a entrar o no? Me di cuenta por la forma en que sus manos retorcían la correa de su bolso que estaba nerviosa de estar de vuelta en esta casa.
—Um, sí, —dije, apartándome del camino—. Entra. Disculpa. Pero, uh, papá no está aquí.
—Lo sé. —Ella estaba mirando alrededor de la sala de estar de una forma que me hacía sentir ansiosa por ella. Ella miró el sillón y el sofá que le había pertenecido a ella como debatiendo si tenía permitido sentarse allí o no—. Tiene sus reuniones de A.A los viernes. Él me lo dijo.
—¿Hablaste con él? —esto era noticia para mí. Hasta lo que yo sabía, mis padres habían estado evitando el contacto desde la reaparición de mi madre el mes pasado.
—Hemos hablado por el teléfono dos veces. —quitó sus ojos de los muebles y los concentró en mí. Se sintieron como pesos pesados en mis hombros— Miley, dulzura...—Su voz era suave y triste. Dolorosa de escuchar— ¿Por qué no me dijiste que estaba bebiendo de nuevo?

Me moví, tratando de deslizarme por debajo de su mirada.

—No sé. —murmuré— Supongo que esperaba que pasara. No quería que te preocuparas por nada.
—Entiendo, pero Miley, esto es un asunto serio, —dijo ella—. Lo sabes ahora, espero. Si alguna vez sucede de nuevo, no te lo guardes para ti. Tienes que decírmelo. ¿Entiendes?

Asentí.

—Bien. —Suspiró, viéndose inmensamente aliviada.
—De cualquier manera, eso no es por lo que estoy aquí.
—¿Por qué estás aquí?
—Porque tu padre también me dijo algo más, —ella se burló—. Algo acerca de un chico llamado Douglas Booth.
—¿Condujiste siete horas y media porque tengo una cita?
—Tengo otras razones para estar en Hamilton, —dijo ella—. Pero esta es la más importante. Así que, ¿es verdad que mi bebé tiene un novio?
—Um, sí, —dije, encogiéndome de hombros— Supongo.
—Bueno, háblame acerca de él, —instó mamá, finalmente decidiéndose por sentarse en el sofá—. ¿Cómo es?
—Es bueno, —digo—. ¿Cómo está el abuelo?

Sus ojos se redujeron con sospecha.

—Está bien. ¿Qué pasa? Estás tomando la píldora, ¿verdad?
—Dios, madre, sí, —gruñí—. Ese no es el tema.
—Gracias a Dios. Estoy muy joven y sexy como para ser una abuela.

No bromees, pensé, recordando a Nicole.

—Entonces, ¿cuál es el problema? —presionó ella—. Vine porque escuché que tenías una cita caliente esta noche y quería tener ese momento especial de Mamá. Pero si estás teniendo problemas, tengo que derramar algún consejo de Mamá también. ¿Es como una visita dos por una, cierto? Hace que el tiempo del viaje valga la pena.
—Gracias, —me quejé.
—Oh, dulzura, bromeó. ¿Qué sucede? ¿Qué sucede con ese chico?
—Nada. Es absolutamente perfecto. Es listo y bueno y totalmente correcto para mí. Solo que hay otro chico.. .—sacudí mi cabeza—. Es estúpido. Estoy siendo una idiota. Solo necesito un poco de tiempo para pensar las cosas. Eso es todo.
—Bueno, —dijo mamá levantándose— Solo recuerda hacer lo que te haga feliz, ¿de acuerdo? No te mientas a ti misma porque piensas que es más seguro. La realidad no funciona de esa manera...creo que te dije eso antes.

Lo había hecho.

Pero había estado corriendo por tanto tiempo que ya no estaba segura de lo que quería.

—Aunque, —continuó mamá–. Te traje algo para tu cita y puede que te ayude mientras piensas las cosas.

Vi con leve horror mientras sacaba una caja rosa y amarilla de su bolso. Cualquier objeto que iba envuelto en esos colores no podía ser una cosa buena.

—¿Qué es? —pregunté mientras colocaba la caja en mi mano extendida.
—Ábrelo y descúbrelo, tonta.

Suspirando, solté el horrible lazo de la caja y chasqueó al abrirse la tapa. Dentro había una pequeña cadena plateada con un amuleto blanco de metal en forma de M. Como los que las chicas usan en la escuela media, como si olvidaran su propio nombre o algo.

Mamá se inclinó hacia adelante y sacó el collar de la caja.

—Lo vi y pensé en ti, —dijo ella— Gracias mamá.

Se quitó su bolso y se movió alrededor para pararse tras de mí, quitando mi cabello hacia un lado para que pudiera cerrar la cadena alrededor de mi cuello.

—Va a sonar cursi, así que trata de no voltear los ojos, ¿sí? Pero quizás esto te ayude a recordar quién eres mientras estás resolviendo las cosas. —Me colocó el pelo y se paró frente a mí de nuevo— Perfecto, —dijo ella—. Te ves maravillosa, dulzura.
—Gracias, —dije, y esta vez lo decía en serio. Verla me hizo darme cuenta de lo mucho que había extrañado a mi madre. En ese momento, el timbre sonó y supe que tenía que ser Douglas. Mientras alcanzaba el pomo, sentí a mamá deslizarse a su lugar tras de mí, preparada para observar.

Oh, genial.

—Hola —dije, abriendo la puerta y tratando de no mirar la sonrisa cegadora de Douglas.
—Hola, —dijo él— Wow. Estas muy guapa.
—Por supuesto que sí, —intervino mamá—. ¿Qué esperabas?
—Mamá, —siseé, disparándole una mirada matadora sobre mi hombro.

Ella se encogió de hombros.

—Hola, Douglas, —dijo, saludando—. Soy Tish, la madre de Miley. Lo sé, parezco más su hermana, ¿cierto? —Rechiné mis dientes. Douglas rió.
—Diviértanse, —dijo mamá, besándome en la mejilla—. Voy a embalar algunas de mis cosas que todavía siguen aquí, pero voy a hablar en un centro de retiro en Oak Hill el sábado, así que me quedaré en un hotel el fin de semana. Comeremos juntas el almuerzo mañana y así obtendré todos los detalles.

Me empujó fuera por la puerta antes de que pudiera discutir esto, y luego estaba sola en el porche con Douglas.

—Es graciosa —Dijo él.
—Está loca —Murmuré yo.
—¿Qué clase de charlas dan? ¿Dijo que iba a una casa de retiro?

—Oh. Ella escribió un libro sobre autoestima. —Miré de regreso hacia la casa, viendo a través de la ventana como mi mamá se movía, dirigiéndose a la habitación donde solía dormir, preparada para embalar las pocas cosas que había dejado atrás. Nunca me había dado cuenta de la ironía ahora. Por los últimos meses, había estado luchando con mi propia autoestima mientras mi madre le enseñaba a otros como mejorar las suyas. Quizás si hubiera hablado con ella. No me hubiera tomado tanto tiempo resolver las cosas.— Habla con gente alrededor del país acerca de aprender a aceptarse a sí mismos.
—Suena un trabajo divertido —Dijo Douglas.
—Quizás.

Él sonrió, envolviendo su brazo alrededor de mi cintura y guiándome fuera del porche.

Suspiré y me solté para entrar en el coche.


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Ya se acerca el final :(
En un par de días lo subiré, eso depende de los comentarios ;D
Nah, no cierto, pero sí no olviden comentar!
Besos!!♥

jueves, 22 de agosto de 2013

The DUFF ; Cap 36.

En algún momento, pensé que ser la Duff significaba ningún drama con los chicos.

Claramente, estaba equivocada. ¿Cómo paso esto? ¿Cómo pude yo, la chica fea, terminar en medio de un triangulo amoroso? No era una romántica. Ni siquiera quería salir con chicos. Pero allí estaba yo, debatiéndome entre dos chicos atractivos que, en todos los sentidos, no debería haber tenido ni un chance. (Créanme, no es tan glamoroso como suena.)

Por un lado, tenía a Douglas. Inteligente, tierno, divertido, educado, sensible y práctico.
Douglas era perfecto en cada manera concebible. Me refiero, él era un poco tonto, pero es lo que lo hace adorable. Me gusta estar con él, y él siempre me pone como prioridad. Él me respeta y parece nunca perder la paciencia. No había nada por lo que quejarme de Douglas Booth.

Por otra parte, estaba Nick. Un idiota. Un imbécil. Un arrogante, mujeriego chico rico quién pone primero al sexo que todo lo demás. Por supuesto, el era increíblemente guapo, pero él podía sacarme de quicio. El era irritantemente encantador, y su sonrisa tan graciosa realmente podría meterse bajo mi piel. No estaba temerosa de ser una perra con él. 
Odiaba admitirlo, pero Nick me entendía. Me sentía yo misma cuando estaba con él, mientras que siempre estaba tratando de esconder mi neurosis con Douglas. Dios, la vida era más fácil cuándo nadie me notaba.

La nota de Nick pesaba media tonelada en mi bolsillo trasero mientras iba hacia el aparcamiento, esa tarde. Decir que estaba confundida habría sido una subestimación masiva. Me refiero, esa simple oración me dejo con un millón de preguntas, pero había una en particular:

¿Por qué demonios Nick me quiere a mí?
De verdad, el tipo tiene docenas de chicas que matarían por estar con él. ¿Por qué yo?
¿No fue él, el primero, quién me llamo la Duff? ¿Qué Demonios?


Pero cuando llegué a casa, todo se puso peor.

Por sugerencia de Douglas, comencé a leer Cumbres Borrascosas en mi tiempo libre.
Honestamente, los personajes principales me irritaban tanto que era difícil seguir leyendo. Estaba considerando en dejarlo por mi bien ese día, pero una línea en el dialogo captó mi atención.

"Mi amor por Linton es cómo la maleza de los bosques: el tiempo lo cambiará, yo ya sé que el invierno muda los árboles. Mi amor por Heathcliff se parece a las eternas rocas profundas, es fuente de escaso placer visible, pero necesario."

Tan estúpido como sonaba, ese pequeño extracto se metió en mi cabeza, como una canción que odias pero no puedes dejar de cantar. 
Trate de seguir leyendo, pero las palabras se mantenían rebotando en mi cerebro. Le di vuelta a la página y leí las líneas una y otra vez. Estaba tratando de averiguar por qué me inquietaba tanto cuando fui interrumpida por el sonido del timbre.

—Gracias a Dios. —murmuré, aliviada de tener una razón para cerrar el libro. Salí de mi cama y corrí a las escaleras— ¡Voy! —grité— ¡Solo un segundo!

Abrí la puerta delantera, esperando encontrar a Dogulas, quién me había dicho que quizás se pasaría después. Pero el hombre en mi porche era un cincuentón gordito y pelirrojo.
Definitivamente no era él. Él usaba un lamentable uniforme verde y un sombrero que no combinaba. En la etiqueta de su chaqueta se podía leer el nombre: JIMMY. El estaba sosteniendo un ramo de flores en su mano derecha y una carpeta bajo su brazo.

—¿Eres la Señorita Miley Cyrus? —él preguntó.
—Um… sí.

Sus ojos estaban entrecerrados iluminados con una sonrisa.

—Firma esto, por favor —dijo él, dándome el portapapeles y un bolígrafo— Felicitaciones.
—Em, gracias. —dije, entregándole de nuevo el portapapeles. 

El me pasó el ramo, el cual vi que era de genuinas rosas rojas y sacó un sobre blanco de su bolsillo trasero.

—Esto es para ti. —dijo él— Eres una chica afortunada. No siempre hago entregas como esta a alguien de tu edad. —él sonrió— Amor juvenil.

¿Amor juvenil? Dios, tuve que pelear con la urgencia de corregirlo. De darle un largo discurso acerca de cómo los adolescentes no se enamoran. Pero el todavía seguía hablando.

—Tu novio debe ser muy conservador. No muchos chicos son tan atentos a tu edad.

Miré las rosas y dije;

—Probablemente tengas razón. —¿Douglas todavía estaba tratando de animarme? Dios, él era tan bueno. Pero no merecía toda esa generosidad.

Después darle las gracias al repartidor, cerré la puerta. Me sentí culpable por considerar mi situación un triangulo amoroso. Éramos solo Douglas & yo, y Nick danzaba a lo largo de la periferia, muy lejos de nosotros… o eso es lo que debería haber sido.

Puse el ramo en la mesa de la cocina y abrí el sobre, esperando encontrar una cursi carta pero perfectamente redactada de mi perfecto novio. Era la clase de cosas de las que normalmente me burlaría, pero dejé que Douglas se saliera con la suya.
Realmente tenía una habilidad con las palabras a veces. Eso ayudaría cuando se convirtiera en un político famoso.

Pero la escritura de la carta era la misma que la nota de mi bolsillo trasero. En este momento, como sea, había mucho más que asimilar.

Miley:
Desde que te mantienes escapándote de mí en el instituto, y si lo recuerdo correctamente, el sonido de mi voz te causa pensamientos de suicidio, decidí que una carta podría ser la mejor manera de decirte como me siento. Solo préstame atención.
No voy a negarte que tuvieras razón. 
Todo lo que dijiste el otro día era verdad. Pero mi miedo de estar solo no es la razón por la que te persigo. Sé lo que cínica que eres y sé que probablemente vas a venir con alguna respuesta irritable cuando leas esto, pero la verdad es, que te estoy asechando porque realmente creo que me estoy enamorando de ti. 
Eres la primera chica que ha visto a través de mí. 
Eres la única chica que me cantó en la cara todas mis estupideces. 
Me pusiste en mi lugar, pero al mismo tiempo, me entiendes más que ninguna otra.
Eres la única persona lo suficientemente valiente para criticarme. 
Tal vez la única persona quien miró lo suficientemente cerca para encontrar mis fallos y claramente, me has encontrado muchos.
Llamé a mis padres. Ellos regresan a casa la próxima semana para hablar conmigo y con Ari. Tenía miedo de hacer esto al principio, pero me inspiraste.

Sin ti, nunca hubiese podido hacer eso.


Pienso en ti mucho más de lo que cualquier hombre que se respete a si mismo admitiría y estoy enfermo de celos por Booth, algo que nunca pensé que diría.


Seguir sin ti es imposible. 


Ninguna otra chica me mantiene de puntillas en la manera como tú lo haces.


Nadie me hace QUERER hacer el ridículo escribiendo cursis cartas como esta.


Solamente tú.


Pero sé que también tengo razón. Sé que estas enamorada de mi, aunque estés saliendo con Booth. Puedes mentirte si quieres, pero la realidad te golpeará en cualquier momento. Estaré esperando a que suceda… te guste o no.


Con amor, Nick.


P.D: Sé que estas poniendo los ojos en blanco en este momento, pero no me importa.


Honestamente, eso había sido una especie de cambio.

Me quede mirando la carta un largo rato, finalmente entendí el agradecimiento de Ariana.
Nick estaba tratando de arreglar las cosas… gracias a mí. Por lo que le había dicho. Yo había conseguido entrar en esa cabeza dura.

Eso fue absolutamente abrumador para mí.

Me llevo un segundo asimilar la sorpresa. Las palabras como "amor" y "solamente" saltaban de la página hacia mí. Era mi primera carta de amor, no es que nunca quisiera una, pero sin embargo, ni siquiera era de mi novio. El chico incorrecto me la había mandado.

El chico incorrecto me quería. Nick era el chico incorrecto.

¿O él era exactamente el chico correcto?

Estaba tan consumida por mis pensamientos que salte cuando el teléfono sonó y anduve con esfuerzo para contestarlo.

—¿Hola?
—Hola, Miley. —Dijo Douglas.

Mi corazón se aceleró y bombeo vergüenza por mis venas.
La carta de Nick, la cual todavía sostenía, quemaba los dedos de mi mano derecha, pero me arreglé para sonar normal cuando dije:

—Hola Douglas.
—¿Vienes de camino?
—No. —suspiró.— Mi padre tiene tareas para mí, entonces no puedo ir esta tarde. Lo siento de verdad.
—Está bien. —no debía sentirme aliviada, pero lo estaba. Ver a Douglas significaba esconder las flores y entrar en una red potencial de mentiras y sabíamos cuan mala mentirosa soy— No te preocupes.
—Gracias por ser tan compresiva. Pero realmente estaba esperando poder pasar algún tiempo contigo. Casi no nos vemos en el instituto. —el hizo una pausa— ¿Tienes planes para esta noche?
—No.
—¿Entonces quieres salir? Toca una banda mañana por la noche en el Nest y pensé que podíamos ir. Por supuesto tus amigas pueden venir también. ¿Te gustaría?
—Suena genial.

Ves, pequeñas mentiras como esa podía hacerlas. Odio la música en directo y había descartado el Nest, pero pretender lo opuesto haría a Douglas feliz y Selena estaría contentísima de ser invitada. Así que, ¿por qué no? Las pequeñas mentiras eran suficientemente fáciles, pero algo más grande, la embarraría.

—Bien —Dijo Douglas—. Te recogeré a las ocho.
—Bien. Adiós.
—Te veo, Miley.

Colgué el teléfono, pero mis pies se rehusaban a moverse. La carta todavía ardía contra mi piel y me encontré mirando a las tentadoras palabras.

—¿Por qué no era más fácil? ¿Por qué tenía que venir Nick y hacerme cuestionarlo todo?

Me sentía como si estuviese traicionando a Douglas con cada frase que leía. Como si lo estuviese engañando.
Pero ahora sabía que cada vez que besaba a Douglas, estaba hiriendo a Nick.

—¡Arrrrrgh! —Con un grito que explotó de mi pecho y arañó en su camino a través de mis pulmones, arrugué la carta en una bola y la lancé por la habitación tan fuerte como pude.

Se movió lentamente por el aire antes de rebotar delicadamente en el papel tapiz de flores y aterrizar en el suelo.

Por último, con la garganta dolorida, me hundí en el suelo, hundí mi cara en mis manos y lo admito, lloré.
Lloré de frustración y confusión, pero sobre todo por mí, por estar atrapada en esta situación, como la chica egoísta que era.

Pensé en Cathy Earnshaw, la heroína malcriada y egoísta de Cumbres Borrascosas y recordé el pasaje que había estado leyendo antes de que el timbre sonara. Pero cuando las palabras brotaron a través de mi cerebro, eran ligeramente diferentes:

"Mi amor por Douglas es cómo la maleza de los bosques: el tiempo lo cambiará, yo ya sé que el invierno muda los árboles. Mi amor por Nick se parece a las eternas rocas profundas, es fuente de escaso placer visible, pero necesario."

Mi cabeza se movió hacia atrás y hacia adelante febrilmente. Me gusta, me tuve que corregir. Mi gusto por Nick es bla, bla, bla. Me limpié los ojos y me puse de pie, tratando de calmar mi respiración entrecortada.

Luego me volví y me dirigí al piso de arriba.


De repente quería saber cómo terminaba el libro.


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Ya solo faltan dos capis & ya termina :)
Subiré los últimos capis en estos días :D
Espero que no se olviden de mi y esperen con ansias >.<
Mil gracias a todas los que me han tenido paciencia y siguen leyendo♥

Estoy volviendo a escribir Como Odio Amarte, lo siento si ya llevo más de un año (¡omg :O¡) que no escribo pero no saben como es mi vida ahora... antes no tenia tiempo para nada habia estado bastante ocupado y feliz... pero de un día a otro todo se me a la basura... me he estado sintiendo tan sola...
Espero que me apoyen y me entiendan.

No falta decir que ojala comenten.
Las quiero.

domingo, 28 de abril de 2013

The DUFF ; Cap 35.

Estuve pensando en Nick durante dos días, me puso en un estado de ánimo más lamentable de lo habitual.

No quería pensar en él. Quería pensar en Douglas, obviamente era demasiado bueno para mí. Se podría decir que estaba de mal humor, pero en lugar de hostigarme acerca de la causa, sólo me apretó la mano, me dio un beso en la mejilla y compró un dulce con la esperanza de hacerme sonreír de nuevo. ¿Cómo podría yo estar pensando en otro hombre, un egoísta molesto, y mujeriego, cuándo tenía una persona maravillosa justo en frente de mí?

Tal vez alguien tenía que darme una bofetada o seguir un tratamiento de electroshock como a la gente loca en el cine. Que me hubiera traído a mis sentidos.

Pero Nick parecía estar en todas partes. Cuando iba hacia al coche, en el aparcamiento del instituto o delante de mí en la fila del almuerzo. Es muy difícil olvidar a alguien cuando lo ves constantemente. Era muy, muy duro. Por un segundo, en realidad me pregunté si podría estar haciendo esto a propósito, como una especie de acoso o algo así, pero abandoné la idea cuando me di cuenta de que ni siquiera me miraba. Como si estuviera lo bastante enfadado por todas las cosas que le había dicho.

Debería haber sido un gran alivio no tener esos ojos espeluznantes sobre mí, pero no lo era en absoluto. 
Me dolía. 
Cada vez que veía a Nick, me invadía una oleada de emociones: ira, tristeza, dolor, irritación, pesar, lujuria y lo peor de todo, culpa. Sabía que no debería haber dicho esas cosas sobre sus asuntos, incluso aunque fueran ciertas.

Y a pesar de mi deseo de pedir disculpas, yo mantuve la boca cerrada. Honestamente, yo no habría tratado eso sabiendo que era una persona terrible por hacerle sufrir a través de otra conversación incómoda con él.

Aunque no había podido evitar la conversación con su hermana. Yo estaba en la biblioteca una mañana, tratando de encontrar un libro que no fuera de vampiros románticos o los niños que vuelan sobre los dragones, cuando Ariana se acercó a mí. Lo juro, ella estaba tan malditamente tranquila que no tuve oportunidad de escapar. En un minuto yo estaba sola, al siguiente estaba a mi lado. Caí en una emboscada.

—M...Miley —balbuceó ella. Se retorcía las manos y miraba al suelo, como si fuera a hablarme y yo fuera a matarla.
—Oh. Eh, eh, Ari... —dije poniendo en la estantería el libro que estaba mirando. —¿Qué pasa? —dije mirando la estantería, fingiendo que estaba eligiendo un libro.

Yo no quería mirarla. Por un lado, se parecía demasiado a su hermano y yo estaba tratando y fallando miserablemente de olvidarme de él. Por otra parte, no podía soportar mirarla. No es que yo pudiera culparla. Bueno, está bien, realmente no podía imaginar a la tímida Ari rompiendo cualquier cosa, pero aún así.

-Yo, um... tengo algo que decirte —dijo, tratando de mantener un tono de voz tranquilo.

O tal vez Aro estaba enfada conmigo por facilitar a Nick su "Estilo de vida". Tal vez quería culparme de la distancia entre ellos.

Si ese fuera el caso, yo quería defenderlo. Para decirle que su abuela tergiversaba lo que decía Nick. El hecho de que no era un chico malo y definitivamente no era un mal hermano. Pero yo no sabía si involucrarme. No era yo la que tenía que arreglar sus problemas familiares.

Ya no era parte de mi vida.

—Está bien. Dime.

¿De qué se tratará?, pensé.

—Yo... quiero... —Respiró profundamente.— Gracias.
—¿Qué?  Me di la vuelta para mirarla. Ciertamente yo no la había oído bien. De ninguna manera.
—Gracias —Repitió.— Por Nick. Él...él ha cambiado mucho y sé que tiene que ser por tu culpa. Yo...aprecio eso, así que gracias.

Antes de que pudiera pedir una explicación detallada, Ariana se dio la vuelta y se apresuró para salir, con sus rizos castaños a sus espaldas. Me quedé de pie en medio de la biblioteca, totalmente confundida. Y se puso peor después de ese día.

Cuando Nick dio a la vuelta a la esquina, después del almuerzo, mientras yo estaba cogiendo mis cuadernos de mi taquilla, no me sorprendió realmente.

Como he dicho, estaba en todas partes. Nicole estaba con él, aferrándose a su brazo y tocándose el pelo como la chica de un anuncio de champú. Ella se reía, pero podría haber apostado que todo lo que Nick le había dicho no era tan divertido. Ella lo hacía para inflar su ego...como si fuera necesario hacérselo más grande.

—Por aquí. —se rió ella, tirando de él a diez pies de mí.
—Quiero hablar contigo.

¿Hablar? Pensé. No era probable.
Lo juro, yo trataba de no escuchar. Yo sabía que oiría el coqueteo, no funcionó, oí la voz chillona de Nicole, ellos estaban muy cerca de mí y mi parte masoquista, no podía detenerme. Empecé a colocar los libros de texto en el fondo de mi taquilla, tratando de hacer ruido suficiente como para que yo no fuera capaz de oír su conversación.

—¿Qué vas hacer en el baile? —preguntó Nicole.
—No tengo ningún plan. —respondió Nick..

Dejé caer mis apuntes con un pequeño estruendo, con la esperanza de que, incluso si no podía ahogar sus palabras, por lo menos que se dieran cuenta que estaba allí y se fueran con sus sesiones de ligoteo a otro lugar. Quiero decir, no estaban retozando todavía, sin embargo, yo sabía que no pasaría mucho tiempo hasta que empezaran.

—Bueno, —dijo Nicole, o bien no me vio o bien le dio igual.— Pensé que tal vez podríamos ir juntos.

No tenía por qué mirar hacia ellos para saber que estaba acariciando el brazo de Nick con sus largas uñas. Nicole utilizaba los mismos movimientos con cada chico.

—Pensé que tal vez después del baile podríamos tener un poco de tiempo a solas... en algún lugar, tal vez...

Tuve el deseo serio de vomitar. Agarré mis libros, di un golpe cuando cerré mi casillero y me marché hacia la clase que me tocaba, no quería oír a Wesley decir que sí. Que lo hagan uno con otro -pensé con amargura. Ojala cojan una enfermedad de transmisión sexual. Al diablo con él. Pero él contestó antes de que pudiera alejarme lo suficiente.

—No lo creo, Nicole.

Me quedé helada.

¿Qué? ¿Qué? Rebobinen un segundo, por favor. ¿Nick realmente rechazo a una chica?
Una chica que estaba perfectamente dispuesta ¿Tenía mierda en el cerebro? Tenía que estar soñando. Nick parecía estar experimentando una reacción similar.

—¿Qué?¿Qué quieres decir?
—No estoy interesado. —dijo Wesley— Pero estoy seguro de que tienes un montón de chicos a quienes les encantaría salir contigo. Lo siento.
—Oh. —Dijo Nicole con una mirada de dolor y sorpresa.— Bueno, está bien. No es un problema. Sólo quería pedírtelo.

Ella dudó por un segundo.

—¿Supongo que te veré más tarde? Tengo que ir a clase. Adiós.

Y se fue por el pasillo, obviamente confundida.

Ella no era la única. ¿Fue esta una de las diferencias de las que Ari había estado hablando? ¿Nick estaría intentando ser menos hijo de puta? Si es así, ¿cómo que era por mi culpa?

Me quedé mirando a Nick. Entonces, por primera vez en días, él me miró. 
Sus ojos se encontraron con los míos. 
Una débil sonrisa se dibujo en su boca, pero la expresión de sus ojos era ilegible.

Me di cuenta de que no estaba enfadado, sin embargo. Este hecho envió un alivio instantáneo a través de mi cuerpo. Saber que no estaba enfadado conmigo hizo que me sintiera un poco menos culpable... pero no del todo. Y en ese segundo, cuando sostuvo la mirada, pensé en hablar, en pedirle disculpas. Lo pensé, pero no dije ni una palabra.

Nick dio un paso hacia mí, y de repente recordé quién era yo, quién era él.

Aunque el rechazo de Nick a Nicole era sin duda sorprendente, no cambiaba el hecho de que yo no tenía una oportunidad con él, que nunca querría una verdadera relación... especialmente conmigo. Y también estaba el hecho de que yo estaba saliendo con Douglas. Además, yo sabía que hablar con Nick me iba a complicar mi vida otra vez. Yo no me castigaría otra vez. Me di la vuelta y eché a correr por el pasillo, fingiendo no oír como me llamaba.

Paré un poco cuando doblé la esquina del pasillo y vi a Douglas ¿mi novio? Yo no estaba segura de como funcionaba esto, él estaba esperando al lado de las máquinas expendedoras. Me sonrió, y me di cuenta de que realmente estaba contento de verme. ¿Estaba yo igualmente feliz de verlo? Era yo. Claro que lo era, pero la sonrisa en mi cara era artificial.

Douglas uso su brazo alrededor de mis hombros cuando me acerqué.

—Hola.
—Hola. —suspiré.

Se inclinó y me besó en los labios antes de preguntar; 

—¿Quieres que te acompañe a clase?

Miré por encima del hombro al pasillo vacío.

—Claro, —murmuré, mirando hacia adelante de nuevo. Incliné mi cabeza sobre su hombro.— Eso suena... perfecto.

Unos días más tarde, me encontré con Demi esperando por mí después de la clase de cálculo.

—¿Podemos hablar mientras que empieza Inglés? —preguntó ella sin la sacudida habitual en su paso o su giro de pelo. Me di cuenta de que algo pasaba por la manera en que se mordía el labio inferior.
—Uhm, sí —dije, cambiando mis libros bajo el brazo derecho.

Mi amiga siempre estaba alegre y ahora parecía inquieta.

—¿Pasa algo?
—Tal vez...en realidad, no.

Fuimos por los pasillos llenos tratando de no pisar los pies de demasiadas personas.
Esperé a que Demi hablara, mi curiosidad y ansiedad fue en aumento. Realmente quería decir: ¡Date prisa! Cuéntame. Por suerte, ella empezó a hablar antes de que mi poca paciencia se agotara.

—Se trata de Douglas y tú. Yo no creo que tengan nada común. —lo dijo tan rápido que no estaba segura de si yo había oído bien en un primer momento—Lo siento, Miley. —se quejó ella— No es mi problema, pero no veo chispa, ¿sabes? y Selena está totalmente en desacuerdo conmigo. Ella dice que es mejor con Douglas y podría tener razón, pero...no sé. No pareces tú cuando estás con él. Por favor, no seas loca.

Negué con la cabeza, tratando de luchar contra mi repentino deseo de reír. ¿Eso era todo? ¿Eso era lo que a ella le preocupaba? Pensé seriamente que alguien iba a morir o que su madre le había prohibido ir al baile de graduación. En cambio, resultó que estaba preocupada por mí. 

—Demi, no estoy enfadada contigo en absoluto.
—Ah, bueno, —suspiró ella—Tenía mucho miedo de que te enfadaras.

Ouch. ¿Era una perra? ¿Era tan horrible que una de mis mejores amigas tuviera tanto miedo de darme su opinión, porque yo podría montar en cólera o algo así? Dios, me hizo sentir como una mierda. 

—No es que no me guste Doug, —continuó Demi.— Él es dulce, bueno y sé que tú necesitas algo después... después de lo de mi hermano.

Mi corazón dejo de latir por un segundo. Paré en seco y me sentí aturdida por un momento. 

—¿Cómo...? —logré susurrar.
—Lucas me lo dijo —dijo ella— Yo le estaba hablando de mis amigos cuando tu nombre apareció, y me contó lo de ustedes, hace unos años. Se siente horrible ahora, y quería pedirte disculpas, pero yo no quise. Lo siento, Miles. Debe ser muy duro ser mi amiga después de lo que Lucas te hizo.
—Eso no es culpa tuya.
—Simplemente no puedo creer que no dijeras nada. Debiste decírmelo cuando te enteraste que Lucas venía de visita. ¿Por qué no lo hiciste?
—No quiero que pienses mal de tu hermano —le dije.— Yo sé lo que lo admiras y no quería arruinar eso.

Demi no dijo nada. Dio un paso adelante y me abrazo fuerte, tan cerca de ella como humanamente era posible. Era un poco incómodo al principio, sobre todo teniendo en cuenta el hecho de que los pechos gigantes de Demi casi me ahogaban, pero poco a poco dejo de abrazarme. Mis brazos se deslizaron por su cintura, devolviendo el abrazo.

Saber que sí existía alguien, que me abrazara así, sin nada que ganar, me hizo sentir como una de las personas más afortunadas del mundo.

—Te quiero, Miley.
—Um, ¿qué fue eso?

Demi me soltó y dio un paso atrás. 

—Te quiero, —dijo— A ti y a Selena. Eres la mejor amiga que he tenido, y yo no sé dónde estaría si ustedes dos no hubieran estado a lo largo de mi segundo año. Probablemente aún estaría dejando que algunas chicas se metieran conmigo. —miró a sus pies— Ustedes siempre me intentan proteger, incluso lo hiciste cuando no me contaste lo de mi hermano. Y quiero hacer lo mismo por ti.
—Demi, qué buena eres.
—Es por eso que te estoy diciendo esto, —prosiguió— Sé que Douglas es agradable y le gustas, pero no veo una conexión. Quiero decir, que me alegro de que estés pasando tiempo conmigo y con Selena de nuevo, y yo creo que es genial que pase tiempo con nosotras, a veces, pero lo que importa es que tú seas feliz. Podrías ser feliz, pero no crees que puedas. —ella respiró profundamente y tiró del dobladillo de su falda con estampados florales.— No quiero hablar de esto, pero... he escuchado algunos rumores acerca de Nick últimamente.

Me mordí el labio. 

—Oh.
—Él no ha estado con chicas últimamente —dijo— No lo he visto con ninguna y pensé... —me miró con sus amplios ojos color chocolate,— Pensé que tal vez te gustaría saberlo. Osea, yo sé que sientes algo por él y...

Negué con la cabeza. 

—No. —dije— no es tan simple.

Ella asintió con la cabeza. 

—Está bien, —dijo— Yo sólo pensé que te interesaría.

Suspiro y me sonrió. La cogí de la mano y nos fuimos a clase de inglés.

—Está bien. Agradezco realmente tu consejo. Y se que podrías tener razón... sobre mí y Douglas. Pero esto es sólo la escuela secundaria. Sólo estamos saliendo. No es que yo este buscando un marido o lo que sea. No creo necesario que te preocupes por mí. Estoy bien.
—Selena dice que por lo general mientes cuando dices que... —Dijo Demi.
—No le hagas caso.

Solté la mano de Demi mientras caminábamos hacia la clase de inglés, decidida a evitar responder a la acusación. Que resultó ser la verdad. Tuve la oportunidad de fingir distracción .Bueno, no era del todo falso.

Me di cuenta de que había un trozo de papel en mi mesa. Me senté y lo cogí, suponiendo que era de Selena. ¿Quién más me escribiría una nota? Pero Selena siempre dibujaba una cara sonriente sobre la i de mi nombre, la escritura era pequeña, cursiva, y sin rostro.

Confundida, desdoblé el papel y leí la frase garabateada en la parte superior.
“Nick Jonas no persigue a las chicas, pero te estoy persiguiendo a ti”.



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Holaaaa :D
¿Como han estado? Bueno, yo bien y extrañando mucho escribir :c Por la escuela ahorita no he podido escribir en absoluto.
En las vacaciones de semana santa pude escribir pero solo un poco desafortunadamente /: Así que creo que la espera sera un más larga T.T
Mil gracias por la paciencia que me dan y espero que sigan apoyándome, en verdad lo aprecio♥♥
Igual, gracias por comentar :'D * Jesús se los pagara XD*
Espero que les hayan gustado estos capis(: Ya casi se acerca el final de esta nove, así que no dejen de leerla :D
Les mando muchos besos♥ Bye!
Ale.